hipótesis (3)

Os presentamos el artículo del Dr. Miller, publicado en el número de primavera de este año de la revista "Journal of American Physicians and Surgeons" (http://www.jpands.org/vol20no1/miller.pdf)

 

FALACIAS DE LA MEDICINA MODERNA: La Hipótesis VIH/SIDA.

Dr. Donald W. Miller, Jr (*)

(Traducción Superando el sida)

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            La medicina moderna ha generado grandes cosas, como los antibióticos, la cirugía a corazón abierto o los trasplantes de córnea. Más tarde aparecerá la terapia antirretroviral para VIH/SIDA.

            Un ciudadano concienciado se presenta voluntario para donar sangre, pero una vez realizada la prueba del VIH (virus de la inmunodeficiencia humana), resulta que es VIH-positivo. Este donante potencial será puesto bajo el tratamiento indicado en las Directrices para el Uso de Agentes Antirretrovirales en Adultos y Adolescentes Infectados con VIH-1 (1) y arrojado en un mundo médico salpicado con acrónimos del tipo CD4, ART, HIV RNA, HIV Ag/Ab, NRTI, NNRT, PI, INSTI, PrEP, y P4P4P.

            Siguiendo estas directrices del gobierno, un “proveedor de servicios médicos” pondrá a este donante de sangre sano bajo terapia antirretroviral (ART). Durante las últimas dos décadas, el tratamiento estándar para la infección VIH viene siendo un protocolo de tres medicamentos: “dos nucleósidos y otro medicamento”. Los “dos nucleósidos” (nukes) son nucleósidos inhibidores de la transcriptasa inversa (NRTI) y destructores de la cadena de ADN, como el AZT (azidotimidina-Retrovir, que también es un NRTI). El “tercer medicamento” es un no-NRTI (NNRTI), un inhibidor de la proteasa (PI) o un inhibidor de la transferencia de la cadena de integrasa (INSTI) (2).

            Estos medicamentos son tóxicos. Su uso prolongado puede causar enfermedad cardiovascular, daño hepático, envejecimiento prematuro (debido al daño que producen a las mitocondrias), acidosis láctica, cálculos biliares (particularmente con los inhibidores de la proteasa), deficiencia cognitiva y cáncer. La mayoría de la gente que los toma experimenta desagradables efectos secundarios como náusea, vómitos y diarrea.

            El AZT, el nucleósido más potente (“nuke”) en el arsenal de la ART (terapia antirretroviral), en realidad mató a unas 150.000 personas VIH-positivas desde 1987 hasta mediados de la década de 1990, después de lo cual, si se usa este medicamento se hace con dosis más bajas (3). Cuando una persona VIH-positivo que lleva mucho tiempo con la terapia antirretroviral (ART) adquiere una enfermedad cardiovascular o cáncer, los médicos culpan al virus de facilitar, o ayudar a causar, las enfermedades. Sin embargo, abundantes evidencias apoyan la conclusión opuesta: es el tratamiento antirretroviral mismo el que causa cáncer, daño hepático, cardiovascular y otras enfermedades en esos pacientes (4). Son enfermedades iatrogénicas.

            El punto de vista ortodoxo sostiene que el VIH causa SIDA (síndrome de inmunodeficiencia adquirida) –una o más de un conjunto de, ahora, 26 enfermedades. Para reforzar este supuesto hecho en la mente del público, el virus de la inmunodeficiencia humana ya no se llama simplemente VIH; ahora es “VIH/SIDA”.

            La profilaxis pre-exposición (PrEP), una novedad en el control del VIH, promociona la cobertura universal con medicamentos antirretrovirales para prevenir infecciones con VIH, sobre la base de que la prevención es el mejor “tratamiento”. Sin embargo, debido a sus desagradables efectos secundarios, mucha gente deja de tomar su medicación antirretroviral. El mundo de la atención al VIH/SIDA responde a ello con el acrónimo P4P4P (pay for performance for patients). Con el P4P4P, actualmente en estudio, los pacientes reciben incentivos económicos para animarlos a seguir tomando la medicación (5).

            Podría estar equivocada la hipótesis sobre la que el multimillonario establishment médico-farmacéutico del VIH/SIDA fundamenta sus acciones? En 1987, Peter Duesberg, el profesor de la Universidad de California en Berkely que aisló el primer gen del cáncer, y quien en 1970 creó el mapa genético de la estructura de los retrovirus, publicó un artículo en Cancer Research cuestionando el papel de los retrovirus en las enfermedades y la hipótesis del VIH/SIDA en particular (6). Más tarde, en 1988, publicó otro artículo en Science titulado “HIV is not the cause of AIDS” (7). Como consecuencia, el Dr. Duesberg se convirtió en un paria para el establishment VIH/SIDA, el cual lo etiquetó de “rebelde” e “inconformista”. El colega David Baltimore lo tildó de “irresponsable y pernicioso” y Robert Gallo, codescubridor del VIH, declaró que su artículo era una “total y absoluta tontería”.

            A los escépticos de la hipótesis VIH/SIDA se les castiga y son objeto de ataques “ad-hominen”. Ahora, a cualquiera que cuestione dicha hipótesis se le etiqueta de “negacionista”, lo que se asimila a “negador del Holocausto”. Sin embargo, investigadores no-ortodoxos han venido cuestionando el paradigma VIH/SIDA desde hace 30 años; y ahora, en el siglo XXI, como dice Rebbeca Culshaw “existe sólida evidencia de que el fundamento de esta teoría es erróneo” (8).

            Una característica clave de la hipótesis VIH/SIDA es que el virus se transmite sexualmente, pero esto ocurre únicamente en 1 de cada 1.000 actos sexuales sin protección; y solamente uno de cada 275 americanos es VIH-positivo! Las prostitutas que no consumen drogas no se convierten en VIH-positivas, a pesar de su ocupación (notas 9 y 10).

            Se dice que el VIH causa inmunodeficiencia porque elimina a las células T linfocitarias. Pero las células T cultivadas en tubos de ensayo infectados con VIH, no mueren, sino que crecen y producen grandes cantidades de virus que los laboratorios usan para detectar anticuerpos al VIH en la sangre de las personas. El VIH infecta a menos de 1 de cada 500 células T del cuerpo, siendo por ello difícil de encontrar. El test VIH lo que detecta son anticuerpos al VIH, no al virus mismo. Por estas y otras razones, una creciente acumulación de evidencias demuestra que la teoría VIH del SIDA es insostenible (11).

            Un test positivo al VIH no significa necesariamente que uno esté infectado con este virus. Las vacunas de la gripe, la de la hepatitis B y la tuberculosis son sólo una muestra de las más de 70 condiciones que pueden causar un falso positivo al test de VIH. En individuos sanos, el embarazo y la descendencia africana producen tests VIH positivos. En algunas personas un test positivo puede indicar, simplemente, sin la necesidad de ningún virus, que el sistema inmune está dañado, sea por el uso de drogas recreacionales, la desnutrición o alguna otra razón (12).

            Si el VIH no causa SIDA, cuál es su causa? El artículo clásico sobre la causa del SIDA, publicado en 2003 por Duesberg et al., implica a las drogas recreacionales, la quimioterapia anti-viral y la desnutrición (13).

            Si la teoría es errónea, cómo puede persistir?  En un comentario sobre “The Origin, Persistence, and Failings of the HIV/AIDS Theory”, de Henry Bauer, el difunto Joel Kauffman escribe:

Una de las cosas más difíciles de escribir, ante los cárteles de la investigación, el control de los medios y el monopolio del conocimiento por parte de los motores financieros, es la refutación de un fraude masivo, especialmente la de un fraude relativo a la salud… Los obstáculos para abandonar el dogma quedan destacados con claridad, cuando el Dr. Bauer habla de lo casi imposible que es que tantas organizaciones se desdigan, en parte por el número récord de demandas que se producirían (14).

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            Henry Bauer, profesor emérito de química y estudios de la ciencia, y antiguo decano del Virgina Tech College of Arts and Sciences, presenta asimismo una refutación concisamente razonada de la hipótesis VIH/SIDA en un estudio online de 28 páginas, “The Case Against HIV”, con 51 páginas de referencias –que ahora mismo contienen 896 registros y que son actualizadas continuamente (15).

            En un comentario sobre el libro de Harvey Bialy “Review of Oncogenes, Aneuploidy, and AIDS: a Scientific Life and Times of Peter Duesberg”, mi colega Gerald Pollack, professor de bioingeniería en la Universidad de Washington, escribe:

El libro me recuerda que, aunque se han gastado más de cien mil millones de dólares en la investigación del SIDA, no ha sido curado ni un solo paciente –un fracaso colosal de consecuencias trágicas. En él, se explica con claridad meridiana las razones por las que la investigación del SIDA se centra tan decididamente en esta única hipótesis, excluyendo todas las demás: egos, prestigio y dinero. Los virólogos de la corriente mayoritaria han asumido el poder de la cartera, y sus intereses particulares (a veces financieros), los impulsan a suprimir cualquier objeción. Esta no es una historia inusual: las objeciones a las opiniones de la corriente mayoritaria se suprimen radicalmente por parte de los científicos de la misma que tienen interés en mantener el statu quo. No es que les haya sucedido a Semmelweis y Galileo, es que claramente está ocurriendo en la arena científica de hoy día (16).

Al adherirse a la hipótesis errónea de que el VIH causa SIDA, el gobierno de EE.UU. gasta miles de millones de dólares, anualmente, en investigación y programas sobre el VIH/SIDA -29.7 mil millones en el año fiscal de 2014. Es un derroche de dinero. Despluma al contribuyente y enriquece al establishment médico del VIH/SIDA y a las empresas farmacéuticas que fabrican los antirretrovirales. El coste anual de la atención por VIH se sitúa, de media, entre los 25.000 y los 30.000 dólares por paciente, de los cuales entre el 67 y el 70% corresponde al gasto en medicamentos antirretrovirales (17).

            Como se demuestra en la publicación de Patricia Goodson, del Departamento de Salud y Quinesiología de la Texas A&M University, con fecha 24 de septiembre de 2014, la marea está empezando a cambiar. En ella la Dra. Goodson apunta que “el establishment científico en todo el mundo rechaza reiteradamente reexaminar la hipótesis VIH-SIDA”, incluso cuando ésta se está convirtiendo en algo cada vez “más difícil de aceptar”.  Y dice:

Este artículo representa un llamamiento a la reflexión sobre la práctica de salud pública en relación con el VIH-SIDA… El debate entre científicos ortodoxos y heterodoxos abarca mucho más que una búsqueda intelectual o una escaramuza científica: es un asunto de vida o muerte. Es un problema de justicia. Millones de vidas en todo el mundo se han visto y se verán afectadas de manera significativa por un diagnóstico de HIV o SIDA. Si nosotros –los empleados de salud pública- perdemos de vista la implicación de la justicia social y la magnitud del efecto, perderemos “el propósito mismo de nuestra misión” (18).

A pesar de su amplia y prolongada aceptación, la hipótesis del VIH/SIDA está demostrando ser una falacia sustancial de la medicina moderna.

 

 

(*) Donald W. Miller, Jr. M.D. es profesor emérito de cirugía y antiguo Jefe de la División de Cirugía Cardiotorácica de la University of Washington School of Medicine. Contacto: donaldwmiller@gmail.com.

 

 

REFERENCIAS:

 

1  HHS Panel on Antiretroviral Guidelines for Adults and Adolescents—A Working Group of the Office of AIDSResearch Advisory Council (OARAC). Guidelines for the Use of Antiretroviral Agents in HIV1 Infected Adults and Adolescents. National Institutes of Health; updated Nov 14, 2014. Available at: http://aidsinfo.nih.gov/contentfiles/lvguidelines/adultandadolescentgl.pdf. Accessed Dec 15, 2014.

 

2  Bartlett JG. 10 changes in HIV care that are revolutionizing the field. Medscape HIV/AIDS; Dec 2, 2013. Available at: http://www.medscape.com/viewarticle/814712. Accessed Dec 15, 2014.

 

3  Bauer H. The Case against HIV. Available at: http://thecaseagainsthiv.net/. Accessed Dec 15, 2014.

 

4  Bauer H. The Case against HIV. Available at: http://thecaseagainsthiv.net/. Accessed Dec 15, 2014.

 

5  Bartlett JG. 10 changes in HIV care that are revolutionizing the field. Medscape HIV/AIDS; Dec 2, 2013.

 

6  Duesberg PH. Retroviruses as carcinogens and pathogens: expectations and reality. Cancer Research 1987; 47:1199-1220.

 

7  Duesberg PH. HIV is not the cause of AIDS. Science 1988;241:514-517. Available at: http://www.duesberg.com/papers/ch2.html. Accessed Dec 15, 2014.

 

8  Culshaw R. Science Sold Out: Does HIV Really Cause AIDS? Berkeley, Calif.: North Atlantic Books; 2007.

 

9  Bauer H. The Case against HIV. Available at: http://thecaseagainsthiv.net/. Accessed Dec 15, 2014.

 

10 Bauer H. The Origin, Persistence and Failings of HIV/AIDS Theory. Jefferson, N.C.: McFarland; 2007.

 

11 Bauer H. The Origin, Persistence and Failings of HIV/AIDS Theory. Jefferson, N.C.: McFarland; 2007.

 

12 Duesberg PH. Inventing the AIDS Virus. Washington, D.C.; Regnery Publishing; 1996.

 

13 Duesberg PH, Koehnlein C, Rasnick D. The chemical basis of the various AIDS epidemics: recreational drugs, anti-viral chemotherapy, and malnutrition. J Biosci 2003;28:384-412. Available at http://www.duesberg.com/papers/chemical-bases.html.

 

14 Kauffman JM. Review of The Origin, Persistence, and Failings of the HIV/ AIDS Theory by Henry H. Bauer. J Am Phys Surg 2007;12:121-122.

 

15 Bauer H. The Case against HIV. Available at: http://thecaseagainsthiv.net/. Accessed Dec 15, 2014

 

16 Pollack G. Statement on HIV/AIDS. Available at: http://www.aras.ab.ca/aidsquotes.htm. Accessed Dec 15, 2014.

 

17 Bartlett JG. 10 changes in HIV care that are revolutionizing the field. Medscape HIV/AIDS; Dec 2, 2013. Available at: http://www.medscape.com/viewarticle/814712. Accessed Dec 15, 2014.

 

18 Goodson P. Questioning the HIV-AIDS hypothesis: 30 years of dissent. Frontiers in Public Health 2014;2[Article 154]:1-11. Available at: http://journal.frontiersin.org/Journal/10.3389/fpubh.2014.00154/full. Accessed Dec 15, 2014.

 

 

 

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Contiene datos de todo tipo acerca de los grupos económicos y políticos que están detrás de todo esto. Para ver con calma. Un documentado trabajo, fácil de entender aunque un poco extenso, de Alfredo Embid, una persona conocedora a fondo de la otra cara del sida, con años de trabajo de investigación en este tema, sin desdeñar su intenso trabajo de los últimos años en temas como la contaminación radiactiva y otros.

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