gripe (4)

Fuente: http://www.saludnutricionbienestar.com/confirmado-miles-de-casos-de-narcolepsia-provocados-por-la-vacuna-contra-la-gripe-a-h1n1/

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(Nota de la Administración de la página Superando el Sida: el presente artículo fue publicado hace 3 años, no obstante no ha perdido nada de su actualidad, siendo de destacar el hecho de que procede de fuentes de lo más fiables y rigurosas, y no de simples rumores que circulan por la Red)

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Confirmado: miles de casos de narcolepsia provocados por la vacuna contra la gripe A / H1N1

Miércoles, 21 de agosto 2013

9288842880?profile=originalEl British Medical Journal (BMJ), una de las revistas médicas más prestigiosas del mundo, ha publicado un estudio en el que demuestra el espectacular aumento de casos de narcolepsia provocado por la vacuna Pandemrix, muy utilizada para tratar la gripe A / H1N1 en 2009. El Pandemrix en un producto de la empresa farmaceútica GlaxoSmithKline (GSK). (1)

 

Las autoridades finlandesas y suecas ya habían informado del problema en agosto de 2010, al constatar que el riesgo de padecer narcolepsia se había multiplicado por 13 en los niños y jóvenes vacunados. (2)

 

La narcolepsia es un trastorno neurológico terrible. Las personas afectadas pueden caer dormidas a la mínima emoción, como por ejemplo una simple carcajada. ¿Puede imaginarse una vida así, en la que reír se convierta en algo peligroso? Por desgracia, éste no es el único síntoma de la narcolepsia. También puede provocar alucinaciones, parálisis, problemas de concentración, agitación, dificultades para conciliar el sueño con normalidad, terribles pesadillas e incluso catalepsia (ese trastorno repentino del sistema nervioso que provoca la pérdida momentánea de la movilidad y de la sensibilidad, paralizando por completo el cuerpo y haciendo que la persona se desplome literalmente mientras está realizando sus tareas cotidianas). Por eso, los afectados ya no pueden realizar ninguna actividad potencialmente peligrosa, ni siquiera conducir.

 

Hasta el momento no se conoce ningún remedio. Por lo general, a las víctimas se les administran medicamentos muy fuertes para controlar los síntomas. Se trata sobre todo de anfetaminas o medicamentos similares, como el Adderall. Todos estos medicamentos pueden provocar graves efectos secundarios, como taquicardia, diarrea, nerviosismo, fatiga, vómitos, ansiedad, palpitaciones, temblores y episodios maniáticos.

 

Negarlo primero… para acabar admitiéndolo después

 

Ante tal catástrofe sanitaria, en un primer momento se dijo que el aumento de la narcolepsia vivido en Finlandia y Suecia se debía probablemente a peculiaridades locales.

 

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), que es el organismo adscrito al Ministerio de Sanidad responsable de garantizar la seguridad de los medicamentos, entre otros asuntos, se hizo eco por primera vez de lo que estaba ocurriendo en esos países nórdicos el 18 de febrero de 2011. Y lo hizo para afirmar que “la información disponible es insuficiente para establecer una relación causal entre la narcolepsia y la vacunación con Pandemrix”, que fue la que se administró ampliamente en la campaña de vacunación 2009-2010.

 

Apenas dos meses después, la AEMPS lanzó una “actualización de la información” con un cambio radical de criterio. Haciéndose eco de los resultados preliminares de nuevos estudios y de casos espontáneos que empezaban a producirse en otros países europeos, reconoció “un incremento de riesgo de narcolepsia en niños y adolescentes vacunados con Pandemrix” y recomendó a los profesionales sanitarios “la evaluación beneficio/riesgo individual” antes de administrar la vacuna. (3)

 

En otros países se llevaron a cabo importantes estudios. Y de hecho, una investigación francesa coordinada por el Dr. Antoine Pariente, que formaba parte de una serie de estudios europeos que se hicieron públicos el 20 de septiembre de 2012, ya mencionaba que en las personas vacunadas se multiplicaba por cuatro el riesgo de desarrollar narcolepsia.

 

La noticia ocupó alguna página de los periódicos en septiembre del año pasado, pero ahora es el British Medical Journal quien da la voz de alarma. Y el estudio en el que se basa, realizado con pacientes de Reino Unido, presenta un incremento aún mayor que en Finlandia o Suecia, al multiplicarse el riesgo por ¡¡14,4!! (4)

 

Según los investigadores, los casos de narcolepsia provocados por el Pandemrix deberían contarse por miles.

 

Un riguroso estudio

 

Los investigadores examinaron los informes sobre los niños que fueron diagnosticados con narcolepsia durante el período en el que les fue administrada la vacuna. Tuvieron acceso a las listas de los 23 centros especializados en narcolepsia según la British Sleep Society y la British Paediatric Neurology Association. Se fijaron normas estrictas para excluir del estudio a todos aquellos niños cuyo diagnóstico de narcolepsia no había sido determinado con claridad.

 

Se enviaron cuestionarios a los diferentes médicos implicados para asegurarse de que los niños habían recibido efectivamente la vacuna Pandemrix y para confirmar la fecha de administración. Toda esta información se comparó con los datos sobre la aparición de los casos de narcolepsia. La conclusión de estos investigadores fue rotunda:

 

“El estudio demuestra un aumento significativo del riesgo de narcolepsia en los niños que, en Inglaterra, recibieron la cepa de la vacuna pandémica Pandemrix con el adyuvante AS03 (escualeno). Nuestro estudio ha proporcionado un cociente de probabilidad de 14,4 (4,3 de 48,5) en el análisis primario. Estas cifras son compatibles con el riesgo relativo del 13 descubierto en Finlandia en un estudio epidemiológico analítico retrospectivo”.

 

Sus resultados indican que el Pandemrix provocó 14,4 veces más casos de narcolepsia que lo que habría cabido esperar.

 

Una de las razones por las que se podría explicar que el aumento de la narcolepsia no se notara en Inglaterra es el hecho de que la vacuna Pandemrix no se había administrado de manera generalizada entre los niños, mientras que en Finlandia, donde rápidamente se detectó la tragedia, sí se había hecho así. En Inglaterra, la cobertura de vacunación general fue del 27,3% (para los grupos de riesgo fue del 43,9% y del 26,3% para los niños que no se encontraban en situación de riesgo). Las personas infectadas con H1N1 se consideraban grupo de riesgo.

 

Miles de casos de narcolepsia

 

Lo que ahora mismo está claro es que el Pandemrix ha provocado miles de casos de narcolepsia en niños de todo el mundo en unos pocos años.

 

Hoy en día no hay manera de negar la realidad de esta catástrofe provocada por una vacuna que se impuso a la población de forma precipitada, tras una campaña alarmista sobre una enfermedad que de hecho resultó ser benigna.

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Los investigadores han sido todavía más explícitos:

 

“El aumento de riesgo de narcolepsia tras la vacunación con el coadyuvante AS03 de la vacuna pandémica A/H1N1 señala una asociación causal, similar a las conclusiones obtenidas en el caso de Finlandia.”

 

Por tanto, ya no hay manera de escapar de la realidad: el coadyuvante AS03 del Pandemrix provoca la narcolepsia. Ahora la cuestión es saber qué otras enfermedades autoinmunes pueden llegar a aparecer en los próximos años como consecuencia de esta vacuna.

 

Escualeno: el coadyuvante que destruye vidas

 

Los investigadores han aclarado asimismo que lo que ha provocado la narcolepsia ha sido el coadyuvante AS04 utilizado en el Pandemrix. En los fármacos, los coadyuvantes son las sustancias que se añaden para ayudar a que despliegue su acción el componente principal. Numerosas voces se han querido sumar a la prevención de los riesgos que conlleva que el ingrediente activo del AS04 sea el escualeno.

 

Pero aunque se prohibiera el escualeno, el problema de los coadyuvantes peligrosos seguiría ahí. Los investigadores han demostrado que el aluminio, otro coadyuvante utilizado en las vacunas, es responsable de un amplio abanico de efectos no deseados, como el lupus eritematoso, la miofascitis macrofágica, la artrosis reumatoide, el síndrome antifosfolípidos, así como otros trastornos muy debilitantes.

 

Existe una nueva generación de coadyuvantes transgénicos realizada con bacterias que fabrican partículas de tipo antígeno (es decir, que introducidas en el organismo dan lugar a reacciones de defensa, tales como la formación de anticuerpos). Éstas desempeñan el papel de antígenos y de coadyuvantes y conllevan riesgos parecidos al del escualeno. Todos son lípidos. Desde hace décadas, se sabe que la inyección de un lípido es susceptible de provocar enfermedades autoinmunes. Durante los primeros años de experimentación con esta clase de coadyuvantes, se determinó que eran demasiado peligrosos como para utilizarse en las vacunas. De hecho, se utilizan en experimentos con animales para provocarles trastornos autoinmunes con el fin de permitir la puesta en marcha de tratamientos contra las enfermedades humanas que replican.

 

¿Cómo es posible fingir que semejantes coadyuvantes no son peligrosos?

 

La realidad es que la tragedia de la que hablamos aquí se podía haber evitado por completo. Los riesgos de la inyección de escualeno se conocen ya desde hace décadas. No hay ninguna excusa para utilizarlo en las vacunas.

 

El precio que hay que pagar

 

Los niños afectados están condenados a una vida de invalidez como consecuencia de la narcolepsia, pero también de los medicamentos que se les recetarán para tratarla. Cuando además nos enteramos de que la enfermedad contra la que se suponía que se les estaba protegiendo ha resultado ser benigna, nos damos cuenta de que esta tragedia es totalmente imperdonable.

 

Asimismo, está igual de claro que a estos niños les espera una vida de sufrimiento, y todo por una única y sencilla razón: la codicia. Porque las personas que sufren de narcolepsia como consecuencia del Pandemrix pagan, en realidad, un precio muy alto por la codicia de GSK, de las agencias gubernamentales y de los médicos.

 

Le invito a mostrar su repulsa contra la avaricia y la falta de escrúpulos de algunas corporaciones e individuos, más preocupados de su cuenta de resultados que en el bienestar del ser humano. Puede dejar su comentario un poco más abajo.

 

Juan-M Dupuis, a partir de un texto de Heidi Stevenson, publicado en Gaia Health.

 

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Fuentes

 

1. “Risk of narcolepsy in children and young people receiving AS03 adjuvanted pandemic A/H1N1 2009 influenza vaccine: retrospective analysis”, British Medical Journal (BMJ); Elizabeth Miller, Nick Andrews, Lesley Stellitano, Julia Stowe, Anne Marie Winstone, John Shneerson, Christopher Verity, 26.0213

 

2. Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Nota informativa MUH (FV) 03/2011 sobre “Pandemrix (vacuna frente a la gripe A/H1N1 pandémica) y casos de narcolepsia”, de 18.02.11, y Actualización de la Información en Nota informativa MUH (FV) 05/2011, de 15.04.11

 

3. “National Institute for Health and Welfare recommends discontinuation of Pandemrix vaccinations“, National Institute for Health and Welfar, 25.08.2010

 

4. “Le vaccin Pandemrix soupçonné d’entraîner des risques de narcolepsie“, publicado por Le Monde el 20.09.2012.

 

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Fuente original Tener S@lud: http://www.saludnutricionbienestar.com/confirmado-miles-de-casos-de-narcolepsia-provocados-por-la-vacuna-contra-la-gripe-a-h1n1/

 

 

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A través de la lectura de una entrevista publicada en Insurgente realizada a Jesús García Blanca, el entrevistador llega a conocer a este personaje que, como el revolucionario de Tréveris, utiliza la duda como un mecanismo adecuado para llegar al conocimiento efectivo de las cosas para así no quedarse en la superficie. Que las personas salgan del mundo de las sombras, a decir de Platón, o que pasen del mundo de la seudoconcreción al de la concreción, a decir del gran revolucionario y teórico marxista Karel Kosik, es lo que García Blanca parece proponer a través de sus ideas. Autor de “El rapto de Higea”, libro que a simple vista va a producir un remezón en los centros de poder económico, político y académico por las tesis que sostiene, García Blanca cuestiona las ideas vertidas en el campo de la medicina, principalmente las relacionadas con el SIDA, desenmascarando un sinnúmero de mentiras que son permanentemente reforzadas por la industria mediática a través de una poderosa campaña propagandística, tal como ha sucedido con el tratamiento informativo de la famosa gripe A(H1N1), así como por la propia ciencia que, según el entrevistado, se ha convertido en una nueva religión. Sobre esto y otros temas relacionados directamente con la salud, Jesús García Blanca expone algunos pensamientos que clarifican mejor el panorama en este campo en el que (no puede ser de otra manera en el capitalismo) hay intereses económicos e ideológicos determinados, cuyo propósito es mantener sometida a la población. ¿Cómo defines lo que es la salud? Como un proceso en el que también se incluye lo que habitualmente llamamos “enfermedad”. Desde ese punto de vista, salud y enfermedad son dos caras de la misma moneda, las oscilaciones de un péndulo que corresponden a momentos de equilibrio y momentos de desequilibrio. La auténtica Salud es la capacidad del organismo para desatar procesos autocurativos, crisis de restablecimiento del equilibrio. Se trata de una visión dinámica más cercana al Higienismo y opuesta a la que podríamos llamar oficial que concibe la salud como un “estado”. De este modo, los sistemas sanitarios no se ocupan de mantener la Salud, sino de gestionar enfermedades. ¿Son válidos los parámetros establecidos por las instituciones médicas para establecer que una persona goza o no de salud? Todos los parámetros, protocolos, criterios, resultados, comparaciones, estadísticas, estudios... establecidos por las instituciones médicas sirven a sus propios fines y responden a su lógica de funcionamiento. Como te he dicho antes, tienen que ver con la gestión de las enfermedades, no con la Salud. Un ejemplo sencillo: una persona con 39 grados de fiebre está “enferma” según los parámetros oficiales y en correspondencia con ello se le receta un antipirético; eso es gestión de la sanidad. Desde el punto de vista dinámico de la Salud , la fiebre es un signo de que el organismo está trabajando y por tanto una señal evidente de que goza de salud para afrontar la crisis. ¿Las personas, bajo el sistema capitalista, pueden gozar de salud? La salud implica armonía, algo que en muchos sentidos se opone al Capitalismo. Eso no quiere decir que no existan lo que podríamos llamar “islas de salud en el océano del Capitalismo”, pero siempre a pesar de él, a la contra de sus imposiciones. ¿Qué elementos son necesarios para que las personas y los colectivos sociales puedan disfrutar de salud? Poner a disposición de la gente conocimientos básicos para comprender cómo funciona nuestro organismo, nuestro sistema autocurativo, nuestras enormes capacidades naturales. “El conocimiento conduce a la esperanza”, decía Wilhelm Reich. Del sometimiento sanitario a la autogestión de la salud. ¿El stress es una enfermedad o solamente un estado de ánimo producto de determinadas circunstancias? Si aplicamos lo dicho sobre la Salud , no tiene sentido distinguir entre “enfermedad” y “estado de ánimo”; todo está relacionado: lo físico, lo anímico, lo emotivo, lo mental, lo espiritual... El stress es un desequilibrio. Lo que ocurre es que los desequilibrios pueden ser pequeños y por tanto fácilmente asumibles por el organismo, o pueden ser profundos -muchas veces debido precisamente a la gestión errónea que la medicina alopática hace de la crisis- y provocar graves deterioros o incluso la muerte. ¿Cómo influye el consumismo en la salud de las personas? La lógica del “consumismo” tiene que ver con la simplicidad, la dependencia y la velocidad. Llevado al terreno de la salud implica seguir la lógica absurda de buscar remedios rápidos contra supuestos “síntomas de enfermedades”. Resultado: acumulación de errores: se acallan señales de alarma del organismo con productos tóxicos y, lo que es más grave, dejamos intacto el origen del problema. ¿Cuál es la relación que existe entre la catástrofe ambiental que vivimos y la salud? En un ecosistema, todo está relacionado: el estado de salud del planeta influye decisivamente sobre el estado de salud de sus habitantes, de igual modo que el comportamiento de éstos influye sobre su entorno. ¿Las drogas son negativas para la salud? La experiencia me dice que no todo el mundo entiende lo mismo por “droga”. ¿Hablamos de sustancias prohibidas? ¿De medicamentos? ¿De tabaco, café y alcohol? En un sentido general, te diría que no hay casi nada esencialmente negativo o positivo. Lo que convierte algo en negativo o positivo es el uso que hagamos de ello. ¿Es positivo un martillo? ¿Es negativo? Depende de lo que hagamos con él. ¿Cómo consideras tú que debería tratarse el tema de las drogas con la juventud? “Ilustración farmacológica”, como dice Antonio Escohotado, el autor que, desde mi punto de vista, ha estudiado este tema de modo más exhaustivo y riguroso. ¿Qué puedes decir sobre el manejo mediático que se hace sobre el tema de la salud y las enfermedades? Los medios de comunicación utilizan como fuente para sus noticias sobre salud y medicina –y sobre ciencia en general- las publicaciones científicas. El problema es que esas revistas especializadas cumplen una misión de adoctrinamiento de la misma forma que lo hacen los medios de masas, sólo que a un nivel superior de complejidad y por ello con mayor impunidad. Las propias revistas científicas han publicado estudios que demuestran la influencia determinante de la Industria farmacéutica y la censura que se ejerce sobre la publicación de artículos a través de un sistema llamado “peer review”, que no es otra cosa que un filtro establecido por determinados expertos que defienden los planteamientos oficiales y los intereses de las multinacionales de un modo escandaloso. El problema no es puntual, sino estructural; las publicaciones científicas pueden muy bien considerarse auténticas “encíclicas” de la religión de la modernidad: la Ciencia. ¿Cuál es la relación que se establece entre poder, miedo, salud, enfermedad y parálisis social? Yo añadiría un ingrediente fundamental: la mentira; la mentira es consustancial con el Poder. Creo que la mezcla destructiva de miedo y mentira produce lo que has llamado “parálisis social”. En cuanto a la salud y la enfermedad son espacios donde actúa el Poder, ámbitos dominados por la parálisis social, la mentira y el miedo. ¿El tema de salud es un mecanismo para el control social? Más que un mecanismo, es un territorio donde se ejerce el poder. Lo que Carlos Lerena llamaba –en su caso refiriéndose a la Educación- “una jurisdicción de poder”. ¿Es el sida un mito? Es un montaje. Un montaje intencionado, perpetrado en las entrañas del Imperio, es decir desde determinadas agencias de su Sistema Sanitario: los CDC –Centros para el control de las enfermedades- y el EIS –Servicio de Inteligencia de Enfermedades. ¿Cuáles son las mentiras fundamentales que se han tejido alrededor de ésta enfermedad, si realmente existe como tal? Es mentira que el “SIDA” sea una enfermedad; es un montaje que toma como base problemas de salud reales y conocidos para inventar una falsa pandemia. Es mentira que el “VIH” haya sido aislado. Robert Gallo llevó a cabo un fraude intencionado falsificando los resultados obtenidos por su equipo. Es mentira que los “test del SIDA” sirvan para diagnosticar; todos los “seropositivos” son falsos positivos; es una etiqueta que te introduce en un engranaje destructivo. Es mentira que los “antivirales” sean tratamientos contra el “SIDA”; son venenos tendencialmente mortales que están produciendo los efectos que posteriormente se atribuyen al “VIH”. Las transnacionales de medicamentos han puesto la ciencia a su servicio para fabricar enfermedades, mentir sobre el efecto de ciertos medicamentos e inducir a la población al consumo de los mismos. ¿Qué puedes decir al respecto? No creo en una interpretación exclusivamente económica de estos problemas. El capitalismo ha impuesto esas reglas de juego y de pensamiento. Y los autodenominados “anticapitalistas” están atrapados en ellas. Lo que planteas es cierto, pero es sólo la lectura más superficial del problema. ¿Cómo identificar las mentiras que se tejen alrededor del consumo de ciertos medicamentos, como en el caso del Tamiflu para supuestamente combatir la gripe A (HN1N1)? ¿Cómo identificar las mentiras a secas? Buscando siempre en el bando rebelde, entre los que nadan a contracorriente. Y ello por una razón de peso: quienes se oponen a una determinada teoría, concepción o planteamiento es porque lo ha estudiado a fondo –casi siempre incluso más a fondo que sus propios defensores- y se encuentran por tanto en mejor disposición para proponer alternativas, identifican errores y descubrir manipulaciones. ¿Ésta enfermedad es otra creación mediática fantástica? Existen elementos suficientes para apuntar la “gripe A” a la lista de pandemias inventadas. Pero no perdamos de vista que este tipo de montajes tienen, por desgracia, consecuencias muy reales: mentiras, pavor, envenenamiento, stress, y en algunos casos la muerte. Afortunadamente, esta última invención les ha salido mal, y confío en que eso sirva para que mucha gente empiece a replantearse otras historias. Por otra parte, yo precisaría que los medios no son los responsables últimos de estos montajes, cumplen su función, que es –como explica magistralmente Pascual Serrano en su último libro- la desinformación, pero no son la única instancia implicada, más bien sirven a otras instancias de Poder mucho más complejas. ¿Cuál es tu criterio sobre las medicinas tradicionales, naturales y las homeopáticas? Yo me apunto a la radicalidad higienista: “no medicinas alternativas; sino alternativas a la medicina”. Otra cosa es que cada cual decida responsablemente y con información suficiente buscar ayuda de tal o cual remedio o terapia. En este sentido, las medicinas tradicionales, las naturales o la homeopatía son desde luego mucho menos agresivas que la alopática oficial. Pero lo esencial, desde mi punto de vista, es mantener siempre el control sobre nuestra salud y no entregarnos ciegamente a la dependencia de un sistema sanitario o un terapeuta concreto, sea el que sea y practique la medicina que practique. ¿Qué piensas de la afirmación que ciertas personas hacen de que el vegetarianismo es una opción de vida para enfrentar al sistema capitalista? Sinceramente, creo que haría falta un cambio mucho más profundo y radical para poder afirmar lo que dices. No sólo importa lo que haces, sino como lo haces. Si dejamos de comer carne para consumir vegetales, no me cabe duda de que el Mercado se reciclará –ya lo hace en parte. Otra cosa sería que cada cual plantara un pequeño huerto o que nos organizáramos en comunidades autosuficientes; si esto se hiciera a gran escala, quizá cabría una posibilidad de oponerse al Mercado. 15 de enero de 2010 Publicado en Insurgente: http://insurgente.org/modules.php?name=News&file=article&sid=18993 Kaosenlared: http://www.kaosenlared.net/noticia/el-sida-es-un-montaje
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El camelo de la Gripe "A"

INVESTIGACIÓN / MILLONARIOS DEL MIEDO
EL CAMELO DE LA GRIPE 'A'
«Nos han tomado el pelo», sentencia un ex vicepresidente, español, de la OMS. «Queremos sacar a la luz toda esta
enorme operación de intoxicación», agrega un experto alemán. Ya hay
médicos de renombre investigados por posible corrupción. Todas las
cifras son disparatadas. Las del enriquecimiento de algunas
farmacéuticas y los millones gastados por los gobiernos en vacunas
inútiles. La gran farsa de la pandemia empieza a desmoronarse
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PACO REGO
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No bese. No dé la mano a nadie. No meta los dedos en la pila de agua bendita para santiguarse. Huya de los que estornuden. No suba a un
autobús. No viaje. Vaya con mascarillas a todas partes. No pique del
plato del amigo. No utilice ropa ajena... Prepárese.

Fue la receta de supervivencia, aderezada con terror, que nos vendieron en 2009. Hemos vivido los últimos seis meses conforme a un
«plan metódicamente diseñado» -dicen los expertos a Crónica- que
pronosticaba escuelas cerradas, miles de empresas paralizadas por la
baja de plantillas, urgencias hospitalarias colapsadas, sin oxígeno ni
vacunas para todos. Desde España a las Antípodas nos retrataron un
mundo venidero de calles desiertas y morgues improvisadas. Al menos 150
millones de personas, cifró alegremente la Organización Mundial de la
Salud (OMS), iban a morir desde junio a diciembre del año pasado,
cuatro veces más que por la gripe del 18, la mayor pandemia de la
Historia mundial. Pánico puro y duro.

«Nos han tomado el pelo, empezando por la OMS y los laboratorios», dispara el internista Pedro Caba, ex vicepresidente de la Organización
Mundial de la Salud, el español que más lejos ha llegado en el
organismo encargado de velar por la salud mundial. «La fórmula es
sencilla: crea el problema, infunde todo el temor posible y luego vende
la solución. No falla».

En España los voceros de la pandemia hablaban de miles de familias mutiladas por la pérdida de algún ser querido. Nadie estaba a salvo. A
día de hoy han muerto 272 personas. Excepto dos, las demás arrastraban
patologías antes de contraer la gripe A. En total, muchas menos que los
3.000 ó 4.000 que cada año fallecen por la gripe estacional en España.
El coste de la alarma -infundada, según advertían desde el principio
varios estudios avalados por prestigiosos epidemiólogos- ha sido alto
en todos los aspectos. 333 millones de euros se gastó el Gobierno de
Zapatero en la compra compulsiva de vacunas y antivirales. Eso sin
contar el gasto sanitario (aún sin especificar) que supuso la avalancha
de consultas en hospitales y centros de salud, tanto públicos como
privados.

El negocio del miedo funcionó a la perfección. Las farmacéuticas, que facturan 700.000 millones de dólares al año, casi cuatro veces el
presupuesto anual de España, destinan la mayor parte de sus ingresos,
el 35%, a la promoción y marketing mundial de sus productos.

Al calor de la pandemia se han vendido en España alrededor de 15 millones de mascarillas, unos 25 millones de envases de desinfectante
de manos, otro tanto de guantes de látex, un número indeterminado de
kits antigripe... Y se esperaba vender aún más. Pero el pánico se fue
diluyendo a partir de octubre pasado. La pandemia anunciada se
esfumaba. La farsa parecía servida. En todo este tiempo han muerto unas
14.000 personas en los 208 países donde el virus de la gripe está
presente.

La OMS se enfrenta a una crisis de credibilidad sin precedentes. A las farmacéuticas se las acusa de promover el fiasco para enriquecerse.
Prestigiosos especialistas son señalados como corruptos. Los gobiernos
se resisten a explicar los motivos reales que les llevaron a gastar
cientos de millones en unas vacunas y antivirales «inútiles» contra la
gripe A. «Lo pagaremos muy caro», opina Caba, «y no por el dinero
despilfarrado».

EL «DR. GRIPE». Wolfgang Wodarg, epidemiólogo alemán de 62 años y presidente la Comisión de Salud del Consejo de
Europa, ha puesto la diana en los lobbies farmacéuticos. Los acusa de
orquestar una psicosis mundial perfectamente diseñada en torno a la
gripe A para enriquecerse. «En abril, cuando llegó la primera alarma de
México, me sorprendieron mucho los datos que avanzó la OMS para
justificar la declaración de pandemia. No había ni 1.000 enfermos y ya
se hablaba de pandemia del siglo. No había nada que la justificase», se
despachaba el jueves de la semana pasada en el diario francés
L'Humanité. «Lo único que importaba» -continúa- «y que condujo a la
formidable campaña de pánico, es que la gripe A constituía una
oportunidad de oro para los laboratorios cuyos dirigentes sabían que
les tocaría el premio gordo en caso de que se declarase una pandemia».

Wodarg, quien a pesar de las presiones ha abierto una investigación -«Queremos sacar a la luz todo lo que ha podido contribuir a esa enorme
operación de intoxicación»-, afina aún más: «Un grupo de personas de la
OMS está relacionado de manera muy estrecha con la industria
farmacéutica... Sin llegar hasta la corrupción directa, que estoy
seguro de que existe, los laboratorios tenían mil maneras de ejercer su
influencia sobre las decisiones [de la OMS]. He podido comprobar, por
ejemplo, que Klaus Stöhr, que era el jefe del departamento de
epidemiología de la OMS en la época de la gripe aviar, y que por tanto
preparó los planes destinados a hacer frente a una pandemia, se
convirtió en un alto ejecutivo de la empresa Novartis [una de las
mayores empresas de vacunas, contratadas también por España]. Y existen
vínculos parecidos entre Glaxo, Baxter, etcétera, y miembros
influyentes de la Organización Mundial de la Salud».

En esa nómina de elegidos por los laboratorios para presionar a la OMS y a Gobiernos con el fin de que apoyaran la declaración de pandemia
y así aumentar sus ventas y beneficios estaría, según fuentes
consultadas por Crónica, el hombre que detectó el virus de la gripe
aviar y el de la gripe A: Albert Osterhaus, 61 años, virólogo de fama
mundial y director del prestigioso departamento de Virología del Centro
Médico Erasmus de la Universidad de Rotterdam (Holanda).

El Dr. Gripe, como le bautizaron sus colegas, sería una pieza clave de la ola de histeria orquestada. Presidía el Grupo Europeo de Trabajo
sobre la Gripe A que asesoraba a la OMS cuando el organismo guardián de
la salud mundial declaró el estado de pandemia en todo el planeta (11
de junio de 2009), a pesar de que entre los pronósticos y la realidad
las cifras distaban un abismo. Por ejemplo, en Nueva Zelanda, uno de
los países donde se puso más el foco, de los 18.000 muertos previstos,
sólo fallecieron 17. «Y lo mismo se puede decir de Australia o Canadá.
Pero nadie hizo caso de los números reales. No interesaba contar la
verdad. Estaban en juego cientos de miles de millones de dólares»,
añade el doctor Juan Gérvas, experto en salud pública, quien ha seguido
al detalle la evolución del virus H1N1.

La verdad, en el caso del asesor de la OMS, Albert Osterhaus, estaría escrita en su cuenta corriente. «Él es el nexo de una red
internacional conocida como La mafia farmacéutica», según el periódico
online The Market Oracle, especializado en asuntos financieros. La
sospecha de que ha utilizado su influencia y prestigio científico para
favorecer los intereses de laboratorios, ha calado incluso en el
Parlamento holandés. De hecho, ha abierto una investigación y rastrea
el origen del dinero ingresado por Osterhaus en 2009, pues las cuentas
bancarias del virólogo habrían engordado sustancialmente a medida que
el miedo a la pandemia se extendía.

PLAN DIABÓLICO.«Ésta es una crisis de salud pública planificada al detalle. La OMS se atrevió a modificar incluso la
definición de pandemia para poder lanzar una alerta máxima mundial
cuando sólo había 1.000 infectados en México. Es algo inaudito,
desproporcionado e irresponsable. Un obsceno ejercicio de ruido al que
han contribuido ministros de sanidad, presidentes de gobiernos,
farmacéuticas, medios de comunicación y, como buque insignia de todo el
tinglado, la propia OMS», denuncia Pedro Caba. «Antes la OMS la
financiaban los países miembros, de acuerdo a su PIB. Cuando muchos de
ellos dejaron de pagar porque no tenían dinero suficiente ni para salir
ellos adelante, el organismo entró en crisis. Entonces llegaron los
laboratorios cargados de dólares, en plan salvador, y poco a poco se
fueron haciendo con más y más poder. ¿Qué ha pasado ahora? No hay que
ser una lumbrera para deducirlo», zanja el doctor Caba.

El plan de ahora, describe a Crónica una fuente sanitaria, fue diseñado teniendo en cuenta el fiasco, en cuanto a pronóstico, de la
gripe aviar, en 2005. El «ensayo planificado» de lo que vendría
después. La OMS, ayudada entonces por científicos a sueldo desplegados
por universidades, fundaciones, ministerios y centros de investigación
de todo el mundo, intentó hacer creer a todos que la muerte estaba
próxima y tenía alas. Llegó a pronosticar hasta 150 millones de
fallecimientos debido a la gripe aviar. La primera gran pandemia del
siglo XXI, pregonaban machaconamente.

España, como otros muchos países, entró al trapo. Se hizo con 10 millones de antivirales (el famoso Tamiflú de la farmacéutica suiza
Roche, a la que luego comprarían cinco millones de dosis más para hacer
frente a la gripe A). Pero sólo se usaron 6.000 dosis. El marketing del
miedo había funcionado bastante bien en todo el planeta. Roche y Glaxo,
productor del otro antiviral, el Relenza, subieron como la espuma en
los mercados. Aunque el holocausto anunciado era una farsa. Ganaban
8.800 millones de dólares en bolsa, en 2005. Y eso que, en todo el
mundo, sólo 440 personas se infectaron y 262, entre más de 6.000
millones de habitantes, murieron. No hubo ni un solo fallecimiento en
España por gripe aviar. Sólo murió un pato en el País Vasco (julio de
2006). Aquella ola de histeria nos costó 63 millones de euros, a los
que hay que sumar 1,8 millones para acondicionar el laboratorio del
Ejército donde se custodiaba y encapsulaba una parte de los
antivirales, y 3,3 millones más en publicidad. Un escándalo.

Los laboratorios aprendieron la lección. La eficacia de los antivirales mencionados estaba (y está) en entredicho por la mayoría de
expertos. Pero ahora, con la gripe A ya en boca de todos, según el plan
ideado, el siguiente paso consistía en explotar al límite el miedo
inoculado a golpe de propaganda cuando la gripe de las aves. En juego
estaba un negocio mundial estratosférico: 4.000 millones de euros sólo
en vacunas, la mayor parte de los cuales fue a parar a las gigantes
farmacéuticas Novartis y GlaxoSmithKline.

España, según confirmó a este suplemento el secretario general de Sanidad, José Martínez Olmos, contrató en principio la compra de 37
millones de dosis, dos por persona. «Lo que recomendó la OMS»,
justifica Olmos. En total, 265 millones de euros. «Hicimos un contrato
con Glaxo y Novartis conforme a que si fuera suficiente una sola dosis,
ellos anulaban una parte del pedido», añade. Al final se compraron 13
millones de vacunas, de las que sólo se utilizaron algo más de dos
millones, por las cuales se pagaron 93 millones de euros. Ahora se
busca dónde colocar el resto. Una parte de los casi 11 millones de
dosis sobrantes podría ser cedida a países en desarrollo y, la otra,
vendida (se negocia con Polonia) a menos de la mitad de su precio.

LA SUBASTA. Todos se han pillado los dedos. Francia, con 95 millones de vacunas, la que más. Ha empezado a vender y
subastar sus excedentes (se estiman unos 80 millones). Sus primeros
clientes, Qatar y Egipto, ya han comprado 2,3 millones de dosis. El
Gobierno de Nicolás Sarkozy, al que ciudadanos, médicos y científicos
piden también explicaciones, compite con Holanda, Reino Unido y
Alemania por colocar las que le sobran en mercados como México,
Bielorusia, Polonia o la República Checa. Y España, como Italia o
Canadá, tampoco descarta poner a subasta parte de sus vacunas y
antivirales.

FOSAS COMUNES. 60.000 muertos, 10 veces más que la común allí, calcularon en Reino Unido. Y a medida que pasaban los días,
la cifra más alarmista fijaba en 700.000 los fallecidos. El Gobierno
británico, en un informe elaborado, curiosamente, a principios de 2009
cuando en la calle todavía nadie hablaba de pandemia, resaltaba la
necesidad de establecer fosas comunes «para hacer frente al creciente
número de víctimas de la gripe porcina», y de construir depósitos de
cadáveres, como medida temporal.

También se sugería que los cementerios y crematorios contratasen mano de obra extra para cubrir la creciente demanda. La locura se
completaba con contenedores «inflables» con el fin de proporcionar un
espacio funerario adicional. A finales de agosto de 2009, sólo había
contabilizados oficialmente 44 muertes. Ésa era la realidad. El mal,
sin embargo, ya estaba hecho.

SIN DEFENSAS. «¿Para qué todo este gasto?, se pregunta indignado el médico Pedro Caba. «Las vacunas sobrantes hay que
tirarlas. No sirven. Lo que necesitan esos países no son vacunas
inútiles, sino bocadillos de jamón». «En cifras absolutas la mortalidad
ha sido menor que nunca», añade el doctor Juan Gérvas. «¿Por qué no han
hecho caso a los datos? La vacuna contra la gripe estacional fue inútil
en el hemisferio Sur (el nuevo virus desplazó casi por completo a todos
los demás), y no existía vacuna contra la gripe A. Fue un invento.

Dice más: «Sabíamos que los antivirales tienen efectos adversos graves. ¿Por qué, entonces, tanta propaganda? Ya a primeros de julio de
2009 se publicó una primera proyección de la mortalidad por gripe A.
Concluía que era menor que por la gripe estacional. Todo esto tiene que
saberlo la población. Tiene que saber, por ejemplo, que muchísimas
mujeres han abortado innecesariamente por los tratamientos y el pánico.
Porque el miedo, hábilmente administrado, es peor que la enfermedad.
Ése es el problema, el miedo».

<«DOCTRINA DEL SHOCK».O, como explica la periodista canadiense de investigación Naomi Klein, «una nueva manera
de hacerse inmensamente rico a costa de la alarma global». Ésta es la
idea que planea con fuerza sobre la gripe A. «Estamos en manos de las
farmacéuticas», dice el doctor Antoni Trilla, jefe de Epidemiología y
Medicina Preventiva del Hospital Clínico de Barcelona. «No se puede
depender exclusivamente de los laboratorios. Se ha hecho mucho daño. La
gente ya no se fía. ¿Qué pasará cuando haya una pandemia de verdad?
Nadie se lo creará y tal vez los muertos se cuenten por millones».


fuente: www.elmundo.es

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Felisa me ha enviado esta interesante noticia, referente a las declaraciones del Presidente de la Comisión de Salud del Consejo de Europa, hechas al parecer en el diario francés L’Humanité, donde denuncia la fabricación de la epidemia de miedo por parte de las farmacéuticas y con la connivencia de la Organización Mundial de la Salud con motivo de la gripe A, que si bien no nos dice nada nuevo, aporta otros matices. La noticia la podéis ver en link, (que es una grabación del programa de noticias de Inaki Gabilondo, en antena cuatro, del 7-10-2010) http://www.cuatro.com/noticias/videos/opinion-gabilondo-enero/20100107ctoultpro_40/ El video es muy cortito y muy claro y uno de los aspectos que toca es el cambio en la definición de pandemia que hizo la OMS, en junio de este año pasado, rebajando las condiciones que se debían cumplir, para poder decretar rápidamente una pandemia de gripe y de ese modo amoldarse a los intereses farmacéuticos. Os recuerdo que la OMS realizó una cosa parecida en el año 1986 con respecto a la definición de Sida para Africa, resulta que en Africa no es necesario, para que un caso sea considerado como Sida, desarrollar una serie de problemas después de dar positivo en el test, allí ni siquiera es necesario el test, basta una colección de síntomas y problemas que son indistinguibles del hambre y otros males endémicos, (disentería, malaria, malas condiciones higiénicas, falta de agua potable, etc.), como son el adelgazamiento, diarrea, fiebre, …(Esto está contenido en la llamada “Declaración de Bangui” de la OMS, de 1986, a la que se alude en uno de los blogs publicados en esta web y que podéis consultar). Sólo nos queda decir que si en esto consiste la famosa epidemia de Sida en Africa y el Sida africano supone el 80% de la epidemia mundial de Sida, ¿Dónde se queda la tan cacareada epidemia mundial de Sida?, EN NADA. Próximamente publicaremos un extenso artículo, muy documentado, que tratará de cómo se diseñó, en los años 1985-86 en los EE UU, lo que iba a ser toda la política a nivel mundial referente al Sida.
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