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Sobre la muerte de Kary Mullis (Manuel Garrido Sotelo)

Kary Mullis, el bioquímico inventor de la PCR, falleció de neumonía el 7 de agosto de 2019 a los 74 años de edad en su casa de Newport Beach (Estados Unidos).

Los disidentes del SIDA, entre los que me encuentro, sentimos en su día mucho su pérdida, por su valentía a la hora de denunciar este fraude global. No nos olvidamos del escándalo que montó en 1993 en Toledo, en el congreso europeo de investigación clínica, a donde fue invitado para hablar de la PCR, circunstancia que aprovechó para cuestionar el papel del ente (todo parece indicar que imaginario) que han dado en llamar VIH.

Con motivo de la supuesta pandemia del covid19, cobraron relevancia en los medios las opiniones que Mullis había realizado sobre la PCR, la principal prueba diagnóstica del Covid19, en el sentido de que esta prueba no servía para la detección de ningún virus. Es con motivo de la "pandemia" del covid, vista esta postura crítica de Mullis con respecto a esta prueba, que van en aumento los rumores sobre si Mullis podía haber sido asesinado (esa posibilidad también se nos ocurrió a algunos en su día, si bien nunca hubo datos que lo confirmaran)..

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Pues bien, la periodista de investigación Celia Farber acaba de recoger en su página https://celiafarber.substack.com/p/kary-mullis-widow-told-british-tabloid unas declaraciones de la esposa de Mullis, Nancy Cosgrove Mullis, hechas a un tabloide británico en 2021, donde manifestó que Mullis no murió asesinado por fuerzas oscuras sino que murió de una neumonía en el curso de la enfermedad crónica que padecía, un enfermedad del corazón al parecer.

Según sus propias palabras:

…"Kary se sometió a un bypass cardíaco de seis vías cuando tenía 60 años. Tuvo muchos problemas de salud a lo largo de los años, pero era duro y autosuficiente y siempre pensó que podía superar cualquier cosa…"La operación a corazón abierto de seis vías le llevó, a lo largo de los años, a tener problemas de presión arterial, varias ablaciones, un marcapasos insertado para los latidos erráticos y bajos del corazón, y un stent”… 

Es en este contexto, al parecer, que se produce la neumonía y al cabo de dos semanas Mullis fallece.

 

 

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Un nuevo Documental basado en el libro de Robert Kennedy Jr. “El verdadero Dr. Fauci”, muestra la conexión entre las “epidemias” del “COVID” y del “HIV”. Este revelador documental, producido por Jeff HAynes  conecta  por primera vez la plandemia del covid y el HIV, bajo un mismo hilo:  Antony Fauci. Con reportajes a Celia Farber y Bob Kennedy Jr. tiene un interesante desarrollo histórico. El documental se puede ver gratis hasta el 30/10 en la siguinete página.The Real Anthony Fauci -Film

Hay que registrarse gratuitamente El único inconveniente es que está unicamente con subtítulos en Inglés por ahora.

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Se trata de un proyecto que se quiere llevar a cabo en un centenar de hospitales españoles (más adelante se explica por qué esta iniciativa comenzará en España y por qué es muy probable que se extienda a otros países), consistente en hacer el test de VIH a personas que acuden con una serie de patologías de carácter infeccioso.

 

El proyecto, que recibe el nombre de Deja tu huella, se dio a conocer en el congreso anual de la SEMES (Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias), que se celebró en Vigo en la segunda semana de junio de este año, según informa el diario La Voz de Galicia en su edición del 11 de junio (https://www.lavozdegalicia.es/noticia/sociedad/2022/06/09/hospit ales-captan-casos-vih-test-pacientes-dolencias/00031654805128091600709.htm).

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Aclarar, antes de nada, el contexto donde se produce esta descabellada iniciativa, que parece confirmar, por la vía de los hechos, la advertencia hecha el pasado 15 de abril (con la recomendación de su difusión) por el abogado Reiner Fuellmich, que coordina la iniciativa legal Nuremberg 2.0, de que el SIDA iba a ser el próximo movimiento en la agenda de la élite que preconiza el NOM (https://zeeemedia.com/interview/dr-reiner-fuellmich-urgent-warning-to-the-world-aids-will-be-their-next-move/).

 

Es necesario recordar también las declaraciones, hace un par de meses, de la ministra de sanidad española en el sentido de que, con motivo de la presidencia española de una comisión de sanidad europea (no sé cuál en concreto) a partir de mediados de mayo, se pretendía impulsar la agenda del SIDA, con la finalidad de erradicarlo.

 

Recordar también una serie de hechos, que de momento no sabemos cómo van a encajar en todo esto, que se han producido en los últimos tiempos, como es el caso, por ejemplo, del hallazgo hace meses en Holanda de una nueva variante del "ente" que llaman VIH, sumado al hecho conocido de los cuadros de inmunodeficiencia adquirida causados por las inyecciones experimentales contra el covid, o el mismo hecho de la cantidad de personas "vacunadas" contra el covid que resultan luego positivas en los tests de VIH, lo que llevó a países como Australia a parar ensayos con alguna de estas "vacunas" (https://www.elperiodico.com/es/internacional/20201211/suspenden-pruebas-vacuna-australiana-falsos-11378233).

 

Vayamos ahora el “brillante” proyecto que se está impulsando: ¿En qué consiste? Pues consiste en realizar la prueba de VIH a pacientes de los que no se tiene sospecha de que puedan "portar" el virus, que son atendidos en los servicios de urgencias hospitalarios por determinadas patologías.

¿De qué patologías se trata? La lista incluye: la neumonía, el herpes zoster, la mononucleosis infecciosa, enfermedades de transmisión sexual, solicitantes de profilaxis post exposición contra el VIH, practicante de chemsex (1).

 

Es de esperar, por lo tanto, vista la frecuencia con que se dan esas patologías en los servicios de urgencias hospitalarios, patologías cuya práctica totalidad, casualmente, ya han sido documentadas como causantes de resultados positivos en los tests de VIH (2), que se produzca un aumento espectacular de supuestos infectados por VIH, que es lo que se pretende, ya que si se quiere relanzar el lucrativo e inmoral negocio del SIDA se debe comenzar con la alarma ante la aparición de un montón de casos nuevos, como es previsible.

 

A lo anterior se añade el hecho, suficientemente conocido ya, del aumento de resultados positivos en las pruebas de VIH en las personas vacunadas contra el covid, que son en la actualidad un gran porcentaje de la población.

 

¿Y por qué se comienza esta iniciativa en España? Muy sencillo: no sólo porque España va a presidir esa presidencia sanitaria europea, como manifestó nuestra ministra de sanidad hace meses, sino porque España es casualmente en Europa el país donde los médicos reciben más dinero de las multinacionales farmacéuticas (3), que son quienes están detrás del tinglado.

 

No deja de sorprender, por otro lado, el razonamiento (con el que pretende justificar esta peligrosísima para muchos iniciativa), del coordinador del grupo de infecciones de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias, el Dr Juan González del Castillo, del servicio de urgencias del Hospital San Carlos de Madrid. El doctor afirma que el 13 por ciento de las personas infectadas con el VIH, no saben que están infectadas...con lo cual, al no saberlo, cabe la posibilidad de que infecten a otras al no tomar las medidas preventivas, todo un problema de salud pública. Sin embargo, es de sentido común pensar que si esas personas no saben que tienen el virus es porque no se han hecho el test y si no se han hecho el test, ¿Cómo se puede decir si son tantas o cuantas, si son el 13, o el 40 o el 90 por ciento? Nada extraño por otra parte, ya que la confusión, cuando no la arbitrariedad, sigue siendo la norma en el campo del VIH/SIDA. 

Mencionar, para terminar, que el nombre de este estúpido e irresponsable proyecto, Deja tu huella, es de lo más apropiado, el resultado positivo en ese fraude de test que llaman test de VIH (4), dejará una profunda huella en la vida de muchas personas, en la actualidad personas sanas pero probablemente enfermas tras el resultado positivo en el test y consecutivas terapias a base de unos productos, que llaman eufemísticamente antirretrovirales (ocultando la verdadera naturaleza química de la mayoría de ellos, que es la de la quimioterapia del cáncer), que ni siquiera cuentan con estudios sobre su utilidad como son los estudios a doble ciego con placebo, es decir, estudios que demuestren que son mejores que no tomar nada (5).

 

 

 

NOTAS

 

- (1) El chemsex o sexdopaje consiste en el consumo intencional de drogas para mantener sexo durante un largo período de tiempo (desde varias horas hasta varios días). Para ello se combinan diferentes drogas muy potentes como las metanfetaminas o crystal meth; el GHB o éxtasis líquido (‘gina’ en jerga) y la mefedrona («Mefe» o «miaow»), que se consumen por vía oral, intravenosa o esnifada. A veces suelen ir acompañados de otras drogas o estimulantes como la cocaína, popper y/o viagra.

Francesc Xavier Riera nos introduce en esta conducta de riesgo, que se ve favorecida por las nuevas tecnologías, ya que el perfil básico responde a varón autóctono (71,6%), homosexual (96,1%), sin pareja (61,1%), edad media de 35 años, con estudios universitarios (67,9%), activo laboralmente (83,5%) y que argumenta practicar sexdopaje con la finalidad de incrementar el placer en sus relaciones sexuales (77,4%), utilizando aplicaciones de redes sociales de encuentros (77%). (tomado de la página https://annalsdelsagratcor.wordpress.com/2018/10/18/chemsex-o-sexdopaje/)

- (2) Causas documentadas que provocan resultados positivos en el test de vih https://superandoelsida3.ning.com/profiles/blogs/causas-documentadas-que-causan

- (3) Las farmacéuticas españolas gastan más en médicos que alemanas e inglesas juntas, Eva del Monte, Civio, 23 de octubre de 2017, (https://civio.es/medicamentalia/2017/10/23/las-farmaceuticas-espanolas-gastan-mas-en-medicos-que-alemanas-e-inglesas-juntas/?utm_source=Fundaci%C3%B3n+Civio&utm_campaign=70753d263f-EMAIL_CAMPAIGN_2017_10_25&utm_medium=email&utm_term=0_9d5b4c8cda-70753d263f-127580033&mc_cid=70753d263f&mc_eid=751e87a9d4).

- (4) Artículos de interés sobre el timo de los tests de VIH:

Bauer: los tests fe vih no son tests de vih

https://superandoelsida3.ning.com/profiles/blogs/los-tests-de-vih-no-son-tests

 

¿Por qué ningún test puede decirte si estás infectado con el vih? Entrevista a Rodney Richards

(https://superandoelsida3.ning.com/profiles/blogs/por-qu-ninguno-de-los-tests-de-vih-pueden-decirte-si-est-s)

 

¿Los tests de vih detectan el virus? (OMSJ)

https://superandoelsida3.ning.com/profiles/blogs/los-tests-de-vih-detectan-el-virus-omsj

 

Prueba de que los tests no se validan con la propia detección del virus

https://superandoelsida3.ning.com/forum/topics/prueba-contundente-de-que-las-pruebas-no-est-n-validadas-con-ning=edit

 

Todos reaccionamos positivo en los tests ELISA (Dr Roberto Giraldo)

https://superandoelsida3.ning.com/profiles/blogs/todos-reaccionamos-positivo-ante-la-prueba-del-sida artículo original en http://www.free-news.org/rgiral01.htm

 

Niña 2 años y 3 meses de padres seronegativos sale positiva al test

https://superandoelsida3.ning.com/forum/topics/bebe-de-2-anos-y-3-meses-seropositiva-padres-seronegativos-que-ha

 

Los tests de vih, ¿Cómo interpretar un resultado positivo en el test?

https://superandoelsida3.ning.com/profiles/blogs?page=35

 

Razones para no hacerte nunca el test de vih

https://superandoelsida3.ning.com/profiles/blogs/razones-para-no-hacerte-el-mal-llamado-test-de-vih

 

- (5) “Respuesta y Pronóstico en Europa y Norte América en la primera década de la terapia antirretroviral altamente activa (HAART): Un análisis de colaboración”, The Lancet 368:451-458. 

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Con el capitulo final, concluimos la traducción de “La invencion del Virus del Sida” de Peter Duesberg. En este ultimo capitulo nos menciona los infructuosos intentos de terminar con la “Guerra contra el Sida” por parte del Stablishment, demostrando que es una guerra que en realidad no ha llegado a ningún buen puerto. Pero el objetivo quizá no sea ganar la guerra, sino eternizarla y seguir vendiendo “armas”. Recordemos que este libro fué escrito en los años 90 y desde ese entonces ha corrido agua bajo el puente. Duesberg nos comenta ya en ese momento que los fracasos para encontrar una “cura definitiva” para el HIV solo se han multiplicado, lo que forzozamente deberia llevar a una revisión de los postulados fundamentales sobre la teoria, pero es justamente lo no se quiere hacer y la ciencia oficial continua evitando de cualquier manera.

Por tanto las novedades que se pueden continuar esperando desde ese lado - con la ilusión de que llegue el dia de la "cura definitiva” -  serán la insistiencia en cócteles preventivos, vacunas que harán mas mal que bien o no darán resultado y sobre todo ahora con la propaganda de las vacunas de ultima generación y nuevas tecnologias genéticas. Pero  ninguna de estas “esperanzas” en las que la gente pondra la fé, serán mas que señuelos para continuar con el negocio, pues el problema está mal planteado de entrada, ya que no hay un virus del SIDA.

Que la biopolítica necesita un sujeto dependiente, un eterno cliente-consumidor, no es ninguna novedad. Lo que ya parece ir demasiado lejos es esta propaganda cada vez mayor a que la solucion para todo sean fármacos, vacunas o tratamientos que suelen resultar peores que las enfermedades. El miedo es el ingrediente que no debe faltar para que el sujeto obedezca. Y es sobre esto que Duesberg se explaya hacia el final del libro.

El miedo a contraer enfermedades siempre ayudó a las autoridades médicas, haciendo que el público laico estuviera más dispuesto a ceder dinero y libertades por una respuesta al bien común”

Inculcar y hacer aceptar la idea de lo “incurable”, el ser etiquetado simbólicamente, con el oscuro resabio moral que tiene esto, el "estigma de ser “HIV positivo", el fantasma de que en cualquier momento “el virus se pueda activar”, ¿ No es esta la maniobra con la que se atrapa al sujeto y se lo mete en el mecanismo de una vez y para siempre? Lo cual es factor suficiente para arruinar la vida de cualquiera y todo a partir de un simple test inespecifico al que se cree obligado a recurrir cualquier persona que haya tenido “situaciones de riesgo”. Hay una carta que Duesberg publica en los parrafos finales y que describe perfectamente ese proceso infernal

Sin embargo, como diria Sabina, por mas que la mayoría lo crea, un bulo repetido mil veces no merece ser verdad.  Como toda verdad que no puede taparse indefinidamente,  para muchos mas tarde que temprano, aunque nunca es tarde, el debate sobre el sida ha atravezado el muro del silencio, impuesto por la confianza ciega en la "ciencia oficial".

Los hechos demuestran que ni las tasas de contagio, ni las estadisticas de expansión de esta supuesta epidemia han resultado lo que se anunciaba desde los años 80. Tampoco la transmisión heterosexual ha sido lo que se habia pronosticado con la propaganda del miedo, y esto no es por el uso del condón . El contagio sexual "sin protección" no solamente se ha demostrado altamente improbable, sino practicamente inexistente - ver los estudios de N. Padyan -. Mientras que hoy en día los gobiernos siguen aprobando a toda marcha nuevas medidas, leyes y campañas  sobre el ViH, - lo cual parece será  nuevamente el frente de batalla del Stablishment  luego del Covid-   nunca como en los últimos tiempos se ha tornado tan evidente que no solamente el "SIDA", sino  la salud en si misma es una cuestion politica y un enorme negocio a nivel mundial.

Pero la disidencia ha ganado terreno, el fenomeno de Peter Duesberg y las otras voces que se han levantado sobre esta gran estafa ya no es algo que pueda ser ignorado. La confianza ciega en la autoridad médica institucionalizada tambien ha comenzado a quebrarse, abriendo un panorama nuevo en el campo de la salud con puntos de vista alternativos al relato oficial. Los  hechos que vivimos los ultimos dos años han puesto en evidencia que hoy mas que nunca es necesario quitarse las anteojeras  y saber en qué mundo realmente se vive. Esta verdad, como otros engaños y "errores" de la medicina, quedará cada vez mas expuesta, hasta el dia en que quienes lucran a sabiendas con las vidas humanas tengan que enfrentar su  juicio. 

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Por Celia Farber (*) | The Defender |

 

26 de abril de 2022

 

 

Fuente https://childrenshealthdefense.org/defender/john-lauritsen-poison-by-prescription-the-azt-story/



John Lauritsen - autor, académico, historiador gay y crítico del imperio del VIH/SIDA del Dr. Anthony Fauci - ha fallecido. Se cree que murió el día de su cumpleaños, el 5 de marzo, en su casa de Dorchester, Massachusetts, a la edad de 83 años.
Gozaba de buena salud y su muerte fue inesperada.

He aquí un reciente vídeo de homenaje realizado por Jamie Dlux, pocas semanas antes de la muerte de Lauritsen: (ver video en inglés en la página fuente)

 

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"En mi época he sido un activista contra la guerra, un liberador gay, un disidente del SIDA, un editor y un librepensador en general", escribió Lauritsen en Pagan Press, el sello editorial que fundó en 1982.
"He hablado cuando la gente con sentido común mantenía la boca cerrada. He desenmascarado el fraude, he pinchado las fantasías de los grupos y he blasfemado contra las supersticiones imperantes."


Aunque escribió libros sobre un amplio abanico de temas esotéricos, Lauritsen fue más conocido por sus obras que demolían el fármaco del sida, la azidotimidina (AZT), entre ellas "Poison By Prescription" .


Aquí se pueden encontrar enlaces a varios de los artículos y documentos de John sobre el AZT:


Lauritsen, ejecutivo y analista de investigación de mercado con formación en Harvard y miembro de Mensa, creció en Nebraska. Su padre, abogado, le inculcó una profunda aversión al fraude que iba en contra de la narrativa sobre el VIH/SIDA, sobre la que no había que hacer preguntas.


Lauritsen dijo sobre sus libros sobre el VIH/SIDA:


"Quiero que consten en acta, para que nadie, cuando la verdad se imponga finalmente, pueda pretender que no hubo críticas al sida, o que no hablamos.
"El terrible sufrimiento, la pérdida de vidas, la propaganda, la censura, los rumores, la histeria, la especulación, el espionaje y el sabotaje .... Sostengo que los reporteros del sida deben ser considerados como corresponsales de guerra... y que las características más destacadas de la cobertura de la guerra son también las de la cobertura del sida".


Lauritsen dedicó su erudición a aspectos de la historia gay, pero nunca estuvo de acuerdo con los dictados revolucionarios que introdujo el ACT UP de Larry Kramer en la década de 1980, empezando por la exigencia de Kramer de que la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) aprobara rápidamente un medicamento para tratar el sida, sin preocuparse por los estudios de seguridad o eficacia.


Lauritsen documentó, meticulosamente y con una voz irónica y distintiva, la base del fraude que dio lugar al ascenso meteórico del AZT a finales de la década de 1980. No se anduvo con rodeos:


"No creo que 'asesinato' sea una palabra demasiado fuerte para usar cuando tienes un medicamento como el AZT, aprobado sobre la base de una investigación fraudulenta", dijo en una entrevista.


Sobre el ACT UP de Kramer, dijo simplemente: "El grupo en su conjunto era un chantaje para Big Pharma".

 

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Las mordaces exposiciones de Lauritsen sobre el VIH/SIDA y el AZT aparecieron con frecuencia como artículos de portada en The New York Native, una revista gay quincenal fundada por Charles Ortleb en 1980 que llegó a publicar más de 50 de sus artículos.

 

The New York Native fue la primera publicación periódica del mundo en informar sobre la entonces nueva enfermedad llamada SIDA, en 1981, meses antes que The New York Times.

 

También fue el primero en publicar una entrevista (realizada por Lauritsen) al virólogo de la Universidad de California, Berkeley, Peter Duesberg, en julio de 1987, el mismo año en que se publicó el polémico artículo de Duesberg en Cancer Research, en el que se señalaba al VIH como la causa del sida y a los retrovirus como causas del cáncer.

 

El New York Native también fue el primero en publicar la histórica diatriba de Larry Kramer en 1983, 1.112 and Counting, al mismo tiempo que Lauritsen publicaba sus primeras advertencias a la comunidad gay sobre las toxicidades potencialmente letales de los nitritos de amilo, o "poppers".

 

Lauritsen documentó de forma convincente el papel clave que desempeñaban los poppers en la etiología del sarcoma de Kaposi y el colapso inmunitario entre los hombres homosexuales, y el nefasto papel que desempeñaba Fauci al restar importancia a esta asociación.

 

El principal fabricante de poppers era el distribuidor de AZT Burroughs Wellcome, la empresa que, con la ayuda de Fauci, se convirtió en uno de los principales beneficiarios de la crisis del SIDA.

 

Lauritsen y Kramer se situarían en posiciones diametralmente opuestas en el mapa político gay posterior al SIDA.

 

Lauritsen estaba mucho mejor equipado para analizar y evaluar el creciente y totalmente disfuncional campo de la investigación y la terapéutica del VIH, pero Kramer fue quien, a pesar de su temperamento extremo, se ganó una inmensa e icónica reputación, que condujo a la formación de Gay Men's Health Crisis y ACT UP.

 

La comunidad gay dominante, de tendencia roja y adherente al AZT, se puso cada vez más furiosa con The New York Native, especialmente por la "negación del VIH" de Lauritsen y las críticas al AZT.

 

Instaron a la comunidad a boicotear el periódico, lo que llevó a su desaparición el 13 de enero de 1997.

 

La cruzada del AZT se convirtió así en la colina en la que murieron Ortleb, Lauritsen y The New York Native, muchos años antes de que se llamara "cultura de la cancelación".

 

"'Cultura de la cancelación' es un término demasiado suave", dijo Lauritsen en una entrevista. "Estos salvajes mojigatos son destructores de la cultura".

 

La trágica ironía es la siguiente: En todo lo que Lauritsen escribió sobre el AZT, fue reivindicado y se demostró que estaba en lo cierto, como se documenta en "The Real Anthony Fauci: Bill Gates, Big Pharma, and the Global War on Democracy and Public Health", de Robert F. Kennedy, Jr.

 

Se estima que unos 300.000 hombres homosexuales perecieron directamente por la exposición a altas dosis de AZT en las altas dosis iniciales administradas - entre 1200 mg y 1800 mg.

 

En una entrevista con Tony Brown en PBS, Lauritsen dijo:

 

"Lo que hacen estos fármacos -TCA y DDI y d4T- es muy terrible. Eliminan lo que se llama la síntesis del ADN, que es un proceso por el que pasa el cuerpo cada vez que se forma una nueva célula o cuando las células crecen.

"Es básicamente el proceso de la vida. Y estos fármacos lo terminan. En otras palabras, creen que deteniendo el proceso vital impedirán que el VIH se replique. Y de hecho, el VIH no se replica, no. Así que la teoría que hay detrás es una locura y las toxicidades son mortales".

 

Se refirió al propio sida como una "construcción falsa" y se mostró desesperado por el uso de la palabra "queer" para describir a los hombres gays.

John era divertido, fríamente inteligente, distante y apasionado, un brillante escritor y periodista que vio desde el principio las ilusiones que se tejían en torno a la "epidemia del sida"", dijo Neville Hodgkinson, antiguo editor de ciencia del Sunday Times de Londres y veterano crítico de la ciencia del VIH, a The Defender.

 

Hoy es imposible describir el acto de valor sostenido y los nervios de acero que necesitó Lauritsen para publicar críticas tan duras sobre el AZT durante aquellos años febriles en los que se anunciaba como un medicamento que salvaba vidas, y se entendía como tal, lo que confirió la santidad a ACT UP y el papel que desempeñó en la rápida aprobación de la FDA.

 

El equipo de documentales del Reino Unido Meditel, bajo los auspicios de Joan Shenton, entrevistó a Lauritsen muchas veces a lo largo de los años, en varios países. Esas entrevistas pueden verse en Immunity Resource Foundation.

 

Lauritsen reflexionó recientemente, en Facebook, sobre la repetición de la historia:

 

"Releyendo la prueba digital de 'La guerra del sida', me sorprendieron los horrores de la era del sida que hemos vivido -la crueldad y la deshonestidad del Establecimiento del sida- las comparaciones con los horrores del COVID-19 que estamos viviendo ahora. Que la verdad prevalezca por fin".

 

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(*) Celia Farber es una reportera de investigación que hizo la crónica de la guerra de Anthony Fauci y la Dark Pharma contra la ciencia y la biología para varias revistas desde finales de los años 80, lo que provocó la ira sobre su nombre.

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Introducción (Superando el Sida)

Agradecer de todo corazón a nuestro compañero Alex Denda por el estupendo trabajo que viene realizando desde hace tiempo, consistente en la traducción del extensísimo libro del Dr Duesberg, Inventing The AIDS virus (Inventando el Virus del Sida).

Leer a Duesberg enseña un montón de cosas de gran utilidad sobre este fraude. Muchas personas piensan que, como Duesberg perdió la discusión sobre la existencia del virus con Eleni Papadopulos, poco tiene entonces que decir, sin embargo, en cierto sentido, Duesberg va mucho más allá al demostrar con datos que el SIDA no es un problema infeccioso, documentando al mismo tiempo el papel de los tóxicos-drogas en este peculiar síndrome.

Duesberg también nos explica, con todo lujo de detalles y de datos, todos los tejemanejes habidos entre instituciones, científicos, políticos...para que se acabara aceptando (más bien imponiendo) esta absurda teoría entre el estamento científico primero y luego por el mundo entero, la rocambolesca teoría del VIH/SIDA. Todas estas cosas ya fueron objeto de capítulos anteriores.

En cuanto al trabajo (incluido en el APÉNDICE) "Sida Aquirido por Consumo de Drogas y Otros Factores de Riesgo no Contagiosos", si bien hay partes que resultan incomprensibles para quienes no somos virólogos, son docenas de argumentos, la mayoría de ellos comprensibles, perfectamente sistematizados y documentados.

 

Introducción del traductor (Alex Denda)

La hipotesis de Duesberg sobre el Sida es que es producido por el efecto a largo plazo de agentes toxicos y no resultado de un contagio por transmisión de un virus. De esta manera, indica que la epidemia de Sida como tal, no aparece por casualidad en un momento dado de los años 80, sino que se correlata unos 15 años despues de lo que llamará “Epidemia de las drogas” principalmente en los Estados Unidos y Europa.

Duesberg pasa a considerar entonces el uso de las diferentes drogas “recreativas”, haciendo hincapié sobre todo en la falta de ensayos de la toxicidad a largo plazo en estas sustancias. Por otra parte la “medicina oficial” no ha podido evitar reconocer que el Kaposi no puede ser producido por el HIV y todavía están buscando algún otro virus “asociado”, cuando es evidente que en el caso del SIDA, ha sido producido por el uso indiscriminado de los “Poppers” durante esta època.

¿Que ocurre entonces con el HIV ?

Sin entrar siquiera en la discusión de que si existe o no, de que sea un exosoma, un producto del estrés celular, o algo que no se sabe aún qué función cumple - como los cientos de retrovirus que puede haber en el organismo - cuestión que abre un campo totalmente nuevo y también en la definicion de qué es realmente un virus, con posiciones como la de Stefan Lanka.  Duesberg deja claro en todo caso que el HIV no puede ser la causa del Sida.

Pero si la hipoótesis toxicológica de Duesberg, según algunas opiniones, no basta, podemos preguntamos también ¿Es el Sida una enfermedad psicosomática? Esto por supuesto no ha sido comprobado y quizá nunca pueda comprobarse, como en el caso de muchas otras enfermedades que van desde el lupus hasta el cáncer. Pero lo que sí se ha comprobado es que creer en la “version oficial”, al denominar al HIV la causa del sida, es algo psicológicamente mucho mas tóxico que este virus y tiene efectos patentes desde la hipocondría a la caída de cabello, erupciones cutáneas, y manifestaciones de todo tipo. -. Lo que Michaell Ellner llamaría , “enfermedad vudú” a través del etiquetado, diagnóstico y la palabra sagrada /maldita del “brujo” médico. O sea que “Creer” en el diagnóstico oficial, es una parte fundamental en el proceso, que no es el de la cura, sino el de enfermar.

Hay que considerar por otro lado, que si la sugestión no tuviera un papel preponderante, no se realizarian los famosos estudios “doble ciego” con placebos, lo cual parece ser un patrón estándard para cualquier nuevo medicamento o vacuna que se lanza al mercado. Lo que equivale a decir que el factor psicosomático tiene una importancia mucho mas decisiva que lo es admitido comunmente y esto , tanto la “ciencia oficial” , como los laboratorios, lo saben muy bien.

 

Aqui el capitulo 11  "CAPITULO XI.pdf

Máss el apéndice SIDA ADQUIRIDO POR CONSUMO DE DROGAS Y OTROS FACTORES DE RIESGO NO CONTAGIOSOS..pdf

 

 

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Publicado el 20 de marzo de 2022

Por Mike Stone

Fuente https://viroliegy.com/2022/03/20/remember-the-titans-r-i-p-eleni-papadopulos-eleopulos/?fbclid=IwAR1ppcTNWr0YHQzEPA-dFBOA2o3pYuIdY6OdAWFeL5Wb4wti6wSs8-9_azw


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Es una verdadera bendición cuando nos encontramos con el trabajo de aquellos que no conocemos y, a través de sus palabras, encontramos una conexión que nos transforma de forma inesperada. Hay personas que pueden tener un profundo impacto en nuestras vidas sin que esa persona nos conozca y sin que se dé cuenta. Eleni Papadopulos-Eleopulos fue una persona así en mi vida. No conozco a Eleni y lamentablemente nunca tuve la oportunidad de comunicarme con ella, ya que falleció ayer. Sin embargo, el trabajo que Eleni realizó a través del Grupo de Perth, diseccionando el dogma del VIH-SIDA, fue fundamental para que yo despertara de la mentira del "virus". Sería una negligencia por mi parte no honrarla de alguna manera. La mejor manera en que puedo elogiar a Eleni es presentando una selección de su trabajo con el Grupo de Perth, así como proporcionando enlaces a las entrevistas que ha realizado a lo largo de su carrera. Espero que, al igual que yo, puedan llevarse de Eleni una experiencia positiva que les cambie la vida.

 

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Para aquellos que no conozcan a Eleni y al Grupo de Perth, este es un breve resumen sobre el grupo extraído de su página web:


"El Grupo de Perth se formó en 1981 en Perth, Australia Occidental. Los tres miembros originales son la líder, la biofísica Eleni Papadopulos-Eleopulos, el médico de urgencias Valendar F Turner y el profesor de patología John Papadimitriou. A lo largo de los años, otros científicos han contribuido o se han unido al Grupo. Se trata de los físicos Bruce Hedland-Thomas, David Causer y Barry Page, el bioquímico de Florida (EE.UU.) Todd Miller y el médico e investigador colombiano Helman Alfonso. El Grupo de Perth ha publicado artículos científicos y cartas en revistas médicas revisadas por expertos, así como en la prensa popular. Dos de los miembros del grupo son miembros invitados del Panel Asesor Presidencial sobre el SIDA y han presentado nuestro material en varios foros, incluyendo el Panel Presidencial y vía satélite en la Conferencia Internacional de Ginebra sobre el SIDA."
http://www.theperthgroup.com/aboutpg.html


Eleni y el Grupo de Perth se destacaron en el movimiento de reevaluación del SIDA y argumentaron varios puntos que destruyeron el dogma VIH=SIDA. Entre ellos se encuentran:

1. 1. La imposibilidad de demostrar la existencia de un retrovirus único, adquirido de forma exógena, el VIH.


2. El fracaso en la comprobación de las pruebas de anticuerpos del VIH que prueban la infección por el VIH.


3. Falta de comprobación de que el VIH causa inmunodeficiencia (destrucción de linfocitos T4) o SIDA.


4. La imposibilidad de que los hemofílicos adquieran el VIH tras las infusiones de factor VIII.


5. La imposibilidad de demostrar que el genoma del VIH, (ARN o ADN) se origina en una única partícula retroviral infecciosa adquirida exógenamente.


6. No demostrar que el VIH/SIDA es infeccioso, ya sea por la sangre, los productos sanguíneos o las relaciones sexuales.


7. No demostrar que lo que se llama SIDA en África o Tailandia está causado por el VIH o se transmite por vía sexual.


8. Que el SIDA y todos los fenómenos inferidos como "VIH" son inducidos por cambios en el redox celular provocados por la naturaleza oxidativa de sustancias y exposiciones comunes a todos los grupos de riesgo de SIDA y a las células utilizadas en el "cultivo" y "aislamiento" del VIH.


9. Que el SIDA no se extenderá fuera de los grupos de riesgo originales y que el cese de la exposición a los oxidantes y/o el uso de antioxidantes mejorará el resultado de los pacientes con SIDA.


10. Que los datos farmacológicos demuestran que el AZT no puede matar al VIH y que el AZT es tóxico para todas las células y puede causar el SIDA.


http://www.virusmyth.com/aids/perthgroup/

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(Asociación para el Replanteamiento Integral de la Salud, Asociación Monarcas Perú-Argentina, Asociación Superando el Sida)

                                                                                       9288859463?profile=original

Los colectivos firmantes, expresión del número creciente de ciudadanos que comparten este sentir, expresan su rechazo a la actual política sanitaria mundial con respecto a las supuestas pandemias de VIH-SIDA y de COVID19 en base a los siguientes tipos de razones:

 

1- Razones de índole científica, que atañen a aspectos clave:

  1. A) En cuanto al VIH-SIDA: La inmunodeficiencia, sea congénita o adquirida, no es algo nuevo, sus causas se conocen desde décadas antes de la entrada en escena del VIH-SIDA. La primera causa indiscutible de inmunodeficiencia adquirida, la que más muertes causa por inmunodeficiencia en individuos de todas las edades actualmente en el mundo, sigue siendo la desnutrición, el hambre, siguiéndole en importancia medicamentos (fármacos de quimioterapia de cáncer, uso prolongado de cortisona y abuso de antibióticos) y drogas (heroína, cocaína, abuso de alcohol, poppers…).

No existen referencias en ningún sitio de trabajos científicos que, solos o en conjunto, demuestren el carácter infeccioso del sida, (Kary Mullis, Nobel de Química por la invención de la técnica PCR). La epidemiología del sida no se corresponde con la de una epidemia infecciosa (Gordon Stewart, epidemiólogo, Glasgow). Por otro lado, ya en los años 80 del pasado siglo, el Dr Peter Duesberg planteó, con docenas de argumentos, la incompatibilidad del SIDA con un problema de naturaleza infecciosa. A esto se van a sumar los exhaustivos trabajos de la biofísica australiana Eleni Papadopulos-Eleopulos que demuestran que el ente llamado VIH nunca ha sido aislado, única forma de demostrar su existencia.

En consecuencia, los llamados tests de detección, independientemente del tipo que sean, nunca han sido validados, antes de su uso en la población, con el preceptivo patrón oro (presencia del virus en la sangre quienes resultan positivos en esos tests), por lo que carecen de validez alguna.

  1. B) Con respecto al COVID19: ¿Dónde están los estudios que confirmen el preceptivo aislamiento del COVID19? Así mismo, con respecto a los supuestos tests de detección, sean del tipo que sean (de anticuerpos, de antígeno, de carga viral con PCR…), ¿Dónde están los datos que confirman la presencia de dicho virus en la sangre de las personas positivas al test?

Añadir que, aún admitiendo que el COVID19 existiera y que el test detectara el contacto con ese virus (lo que es mucho suponer), los datos epidemiológicos, tanto los referentes a su incidencia en la población como a su pretendida letalidad, no hacen pensar en algo más peligroso o letal que las gripes estacionales.

Tanto en el caso del VIH, como en el del COVID19, nos encontramos ante planteamientos que carecen de validez científica, por lo que todos los diagnósticos, pronósticos y tratamientos que en ellos se basan tampoco la tienen.

2- Razones de índole metodológica, referentes a cómo se impusieron a la población

Tanto en el caso del VIH-SIDA, como en el caso del COVID19, nos encontramos ante el hecho curioso de que no son los hechos, ni los hallazgos científicos, los que van por delante, sino las noticias en los medios. El anuncio del descubrimiento del supuesto virus causante del SIDA, en rueda de prensa en Washington el 23 de abril de 1984, se realizó sin publicaciones previas en los medios científicos. Con respecto al COVID19 es un hecho evidente que, de no ser por la alarma y las noticias en los medios, nadie habría notado en la vida diaria nada distinto de una gripe estacional.

Tanto la Hipótesis VIH-SIDA como el punto de vista oficial con respecto al COVID-19 se gestaron a espaldas de la comunidad científica, se impusieron mediante un claro abuso de autoridad y se han mantenido hasta ahora por medios que no tienen nada que ver con la ciencia, como son la censura, las coacciones u otras formas de intimidación.

En realidad, los métodos coercitivos y la censura (que evidencian la imposibilidad de defenderse con argumentos), son las únicas razones que explican por qué planteamientos absurdos, sin la menor base científica, se mantienen vigentes.

3- Razones de utilidad pública-salud pública:

Tanto en el caso del VIH-SIDA, como en el caso del COVID19, nos encontramos con una total ausencia de beneficios desde el punto de vista sanitario, es más, todos los indicios apuntan a que los daños a la salud y a la vida de las personas, debidos al irracional modo de llevar a la práctica estos puntos de vista, son incalculables, terror y angustia injustificados, tratamientos inútiles y tóxicos, a lo que se añade la desatención de las personas con problemas reales de salud.

Estamos ante teorías sin base científica, impuestas mediante métodos ilícitos y ajenos a la ciencia, que a su inutilidad desde el punto de vista de la salud añaden los perjuicios muy graves a la salud y la vida de millones de personas.

4- Razones ético-legales:

Tanto la visión del VIH-SIDA, como la visión del COVID19, suponen dar por válida la violación de la ética y normas más elementales que deben regir la actuación de investigadores, autoridades sanitarias y políticas, profesionales de la información, de la salud, compañías farmacéuticas, etc. Suponen también una flagrante violación de numerosos tratados y convenciones internacionales, como el Tratado de Helsinki, la Declaración Universal sobre Bioética de la Unesco, la Carta internacional de los Derechos Humanos, el Código de Nuremberg, la Declaración de Ginebra, así como las legislaciones de los diferentes países sobre consentimiento informado y derechos del paciente…

7- Razones de índole económica.

El VIH-SIDA supone gastos millonarios para muchos estados, todo ello para sufragar tratamientos inútiles y perjudiciales, gastos nada comparables al enorme desastre económico, provocado por las medidas adoptadas por los distintos gobiernos contra el COVID19, que están provocando la bancarrota de muchos países y abocando a la pobreza a millones de personas, que no podrán hacer frente a sus necesidades básicas, con el sufrimiento y muerte que ello implica.

 

Por todo ello animamos a los ciudadanos:

1) A que no se conformen con la información que los medios difunden, en tanto que sólo se difunde exclusivamente un punto de vista, censurando otros (típico de la propaganda) y que procedan a informarse consultando otras fuentes pues, a pesar de la censura sin precedentes que se ha instaurado, existen numerosas páginas donde poder hacerlo.

2) A que no colaboren con las medidas y disposiciones establecidas en relación con estas falsas pandemias, ya que como sostenía D. Henry Thoreau, inspirador de Gandhi y de Martin Luther King, ante las leyes inicuas, inmorales e injustas sólo cabe una postura: la desobediencia.

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Asociación Monarcas Perú (Movimiento Nacional para el Replanteamiento Científico del SIDA y la Salud (https://www.facebook.com/monarcasglobal/)

Asociación para el Replanteamiento Integral de la Salud (ARIS) (https://replanteamientodelasalud.blogspot.com/)

Asociación Superando el Sida, (red social de orientación y apoyo mutuo de “seropositivos”) (https://superandoelsida3.ning.com/)

Páginas recomendadas

- Sobre el vih-sida en español

http://www.saludypoder.blogspot.com/ (Análisis mecanismos de control en la salud)

http://www.free-news.org/ (Información independiente, salud, ecología, nuevo orden mundial, etc)

http://theperthgroup.blogspot.com.es/ (Traducciones trabajos Grupo de Perth)

http://www.tig.org.za/ (Página del Grupo de Información sobre Tratamientos, Sudáfrica)

 

En inglés:

http://www.rethinkingaids.com (Grupo Internacional de Científicos científico para el replanteamiento del SIDA)

http://www.theperthgroup.com (Grupo de Perth)

http://www.immunity.org.uk (página de Joan Shenton, Archivo digitalizado sobre cuestiones médicas y científicas)

http://www.duesberg.com (Peter Duesberg, biólogo molecular, U. de California-Berkeley)

www.virusmyth.com (Artículos científicos sobre distintos aspectos del Sida, fundada por Robert Laarhoven)

http://www.omsj.org/ (Aspectos legales sobre el VIH/SIDA)

www.tig.org.za (Tatament Information Group)

 

- Sobre el coronavirus

https://acu2020.org/es/ (versión española de la Comisión Extraparlamentaria Sobre el Coronavirus, Alemania)

https://www.facebook.com/conferenciainternacionalelnuevosida

 

 

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En este video Stefan Lanka expone unas normas elementales que se deben cumplir para demostrar la existencia de un virus y que este es el causante de una determinada enfermedad, por ejemplo, el covid-19

Ante la imposibilidad de publicar el video en nuestra página se adjunta el enlace a la página de rumble donde se puede ver:

https://rumble.com/vw1cjw-dr.-stefan-lanka-y-la-refutacin-de-la-virologa.html

 

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El miedo a la enfermedad y a las infecciones ha sido un factor constante en la historia de la humanidad y pese a la erradicacion de las grandes plagas y males que azotaron al mundo practicamente hasta el siglo XX, sigue siendo explotado en nuestros tiempos.

En este capítulo veremos que para cada oportunidad de una supuesta aparición de un “nuevo patógeno” hay un modelo de procedimientos y un plan concebido estrategicamente como una guerra, aunque el enemigo no exista o no sea tal como lo cuentan. Pero al estilo americano, sino existe se lo crea, y la guerra será librada de cualquier manera. De tal forma , por primera vez en la historia, asistimos a una “pandemia mundial” que ha esparcido el miedo a todos los rincones de la tierra, con medidas estrictas y confinamientos..

Pero estos procedimientos ya estaban estipulados y prefigurados en la “epidemia” del SIDA “Confronting Aids” y otras entidades fueron programas financiados millonariamente y ya en ese momento se contemplaban medidas obligatorias, restricciones de reuniones, viajes , imposiciones y cuarentenas en desmedro de la libertad individual

Lo mas llamativo en todo esto, ha sido que en plena era científico tecnológica, las opiniones divergentes sean siquiera discutidas, sino directamente censuradas La “ciencia oficial” adopta un mecanismo de control social, o mental, como se prefiera. La etiqueta de “negacionistas”, los debates manipulados, y la censura lisa y llana, son factores a los que nos acostumbro esta ultima “pandemia. Se trata de crear consenso, y por otro lado ridiculizar o sabotear otro tipo de tratamientos, que pueden ser tanto o mas efectivos que una supuesta “vacuna”. Pero si la ciencia es verdadera ciencia, debe tolerar un debate científico.  La versión oficial es aquella a la que la mayoría se aferra,  por tanto se sigue en manos de la Iglesia, aunque ahora se la llame "ciencia oficial" "CDC" o la "World Heath Organization"

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En este artículo del periodista de investigación Jon Rappoport, pionero en la denuncia de las irregularidades en SIDA con su libro AIDS INC, se recoge la entrevista, realizada en 1997 por la periodisita independiente Christine Johnson, a la biofísica Eleni Papadopulos-Eleopulos, del Royal Perth Hospital, autora de numerosos trabajos que cuestionan el aislamiento del virus VIH
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Los medios se han llenado últimamente de noticias sobre la muerte, acaecida el 1 de febrero del 2022 en París, del científico Lluc Montagnier, considerado como el descubridor del virus VIH.

En la mayoría de las noticias, si bien se le alaba por el descubrimiento -supuesto- del virus, se le recrimina por su actitud especialmente beligerante en contra de la supuesta pandemia de covid-19 y en especial contra su “vacuna” (algo en lo que no es precisamente el único), de ahí que sean habituales en la prensa calificativos como “el virólogo antivacunas”, “el negacionista descubridor del VIH”, “el Nobel que se convirtió en apóstol de la anticiencia” y otras lindezas. Sobra decir que el que para unos es un villano, para otros, a los que se tilda habitualmente de “negacionistas”, es todo un héroe, aunque parece ser que tanto unos como otros parecen ignorar algunos hechos, que se refieren en este caso al "descubrimiento del VIH".

No vamos a entrar aquí en la postura que Montagnier mantuvo con respecto al papel del virus en el SIDA que, como todo seguidor del tema sabe, ya no era muy ortodoxa, baste recordar su afirmación de que el virus era “necesario pero no suficiente”, lo que le llevó a proponer en su día la hipótesis de los “cofactores”, o sus recomendaciones sobre el uso de antioxidantes o, más últimamente, que “el organismo podía deshacerse del virus de un modo natural”. Lo que nos interesa en estos momentos es si realmente Montagnier descubrió el ente que se llamaría más tarde VIH, para lo cual repasaremos algunos acontecimientos claves, poco conocidos por el gran público.

Nos situaremos para empezar en 1983, año en que Montagnier, trabajando sobre la hipótesis de que podría haber un agente infeccioso implicado, un virus posiblemente, en lo que se catalogaba como “enfermos de SIDA” (una idea que había sido creada y difundida ampliamente desde hacía unos años, pese a la ausencia de pruebas, por el CDC de Atlanta), Montagnier encuentra, tras un sofisticado proceso de laboratorio que incluía el cocultivo de células de un ganglio de un enfermo de Sida con células de cordón umbilical, unas -llamémosles- partículas que le llamaron la atención. Y si bien Montagnier lo publica en revistas científicas, aclara en ese entonces (estamos hablando de 1983), que no sabía el papel que dichas partículas – bautizadas como LAB- podrían desempeñar en el SIDA, puesto que faltaban los estudios pertinentes. Es en ese entonces que el científico Rober Gallo le pide una muestra de su “virus” y Montagnier se la envía, tras hacerle firmar un acuerdo de que no sería usada con fines comerciales.

Y aquí es donde va a intervenir el Dr Gallo, que ya tenía antecedentes de científico sinvergüenza y corrupto, que lo que va a hacer es decir que “eso” que le había enviado Montagnier lo había descubierto él, al tiempo que se convoca una rueda de prensa multitudinaria en Washington, el 14 de abril de 1984, con la presencia de la secretaria de Salud y Servicios Humanos de los EE UU, Margaret Heckler, donde se anuncia al mundo el descubrimiento, por Robert Gallo, de la causa probable del SIDA.

Si bien los dos, Montagnier y Gallo, compartirían más tarde el Nobel, hubo una batalla legal entre los gobiernos de Francia y los EE UU por la paternidad del descubrimiento, que implicaba los correspondientes derechos comerciales (el descubridor de un virus tiene derechos comerciales sobre los tests de detección del virus, así como sobre las vacunas correspondientes caso de que estas se lleven a cabo). El pleito fue ganado por los franceses, siendo Montagnier, junto con su colaboradora la Dra Barré-Sinoussi, quienes reciben los derechos de los tests.

Puesto que Montagnier conocía los trabajos de la doctora australiana Eleni Papadopulos-Eleopulos y del Grupo de Perth, que planteaban de modo riguroso que el virus no se había aislado, atribuyendo la causa del SIDA al estrés oxidativo (proponían como solución los antioxidantes, extremo sí que sería tenido en cuenta más tarde por Montagnier), debería saber que su afirmación de haber aislado un retrovirus era muy dudosa, dado que no se cumplían ni los criterios para el aislamiento de virus y tampoco se cumplían los criterios, más restringidos, para el aislamiento retrovirus, criterios estos últimos que se habían establecido en los años 70 en el Instituto Pasteur, el mismo centro donde Montagnier trabajaba. Pero que ese virus, o supuesto retrovirus, fuera además la causa del SIDA es algo que Montagnier nunca afirmó, de hecho, como sabemos, sea con una excusa o con otra, siempre se esforzó por quitarle importancia cada más al virus y al papel que podía jugar en el SIDA.

A todo esto, para aquellos interesados en profundizar un poco más en los aspectos científicos concernientes al aislamiento del VIH por Montagnier, les será de gran utilidad para entenderlos el trabajo del profesor Jesús García Blanca, investigador del SIDA, titulado “La carta que Lluc Montagnier nunca escribió”, se trata de una carta ficticia, donde Montagnier explicaría por qué su honradez le impediría aceptar el premio Nobel, explicando las razones científicas. El artículo, publicado en nuestra página hace años, se puede ver en el enlace https://superandoelsida3.ning.com/profiles/blogs/disparates-de-antologia-para-la-historia-como-construyo-el-cdc-el.

Parece ser que quien utilizó toda su influencia para que lo que Montagnier había descubierto fuera considerado como la causa del SIDA (Montagnier nunca afirmó, al menos de un modo esplícito como se ha dicho, que lo que él había descubierto fuera la causa del SIDA), fue el CDC de Atlanta, este fue quien dijo que el virus que había descubierto Montagnier (a esas alturas ya eran conocidos, con el consiguiente desprestigio, los trapicheos de Gallo, que fue declarado oficialmente culpable de mala conducta científica y mentira deliberada en sus investigaciones en el SIDA por una comisión del Senado), era el virus causante del SIDA.

Todo esto nos lleva a quién está detrás en realidad del Fraude Global del SIDA, quién ha sido en definitiva su principal constructor, que no fue Montagnier, ni Robert Gallo por supuesto, y que no es otro que el CDC de Atlanta; al fin y al cabo para cuando se anuncia en la rueda de prensa de Washington el descubrimiento del virus probable causa del SIDA, el público ya tenía asumido que el SIDA era un problema infeccioso (sería a partir de aquí cuando ya se podría hablar de problema infeccioso y no antes). El CDC de Atlanta había conseguido, en cosa de tan sólo unos años, hacer creer a la gente que estábamos ante un problema infeccioso y todo ello sin tener lo fundamental para poder hablar de problema infeccioso, que es el agente infeccioso, es decir el virus. ¿Y cómo lo consiguió? Muy sencillo, valiéndose de su poder y autoridad, a golpe de ruedas de prensa...y “Si lo dice el CDC debe ser cierto”.

Entre 1981 y 1983 el CDC había venido publicando, en su boletína epidemiológico semanal, una serie de artículos que, convenientemente difundidos en la prensa, sembraron la psicosis de que el SIDA era una nueva enfermedad, que además era muy probable que fuera contagios, que afectaba sobre todo a tal y cual, con el consiguiente pánico en la población, al punto de que en los hospitales, donde la supuesta enfermedad era conocida entre el personal sanitario como “the Wrath of God”, la cólera de Dios (el castigo divino de los viciosos), se amontonaban las bandejas de comida a la puerta de las habitaciones de los enfermos, negándose al final a admitirlos, por temor al contagio, lo que incluso motivó la intervención del obispo de Nueva York. ¿No os suena ya un poco conocido todo esto?

El Dr Roberto Giraldo, eminente médico colombiano que estudió a fondo las inmunodeficiencias, crítico como muchos otros con la visión oficial del SIDA, en una conferencia pronunciada en el 2002 en Barcelona, hizo un minucioso repaso a las publicaciones del CDC de aquellos años, en los que el CDC fue construyendo, paso a paso, una gran parte de la visión del VIH/SIDA que se tiene hoy en día, desde los consabidos problemas aparecidos en homosexuales, a los que se fueron añadiendo problemas aparecidos en otros grupos. Pues bien, en todos los casos de estas publicaciones, cuando se trata de ver en qué estudios se basaban, estos brillaban por su ausencia, apareciendo invariablemente las frases: “Datos que no han sido publicados”, “datos pendientes de publicación” y cosas por el estilo.

Sobre esta charla del Dr Giraldo, titulada “Las caóticas consecuencias del mito de la transmisión del SIDA”, charla que se contiene en un video realizado en su día por la AMC que dirigía Alfredo Embid, con aportaciones de otras fuentes, publicamos un artículo hace años en nuestra página, titulado “Disparates de antología para la historia”, que se puede ver en el enlace https://superandoelsida3.ning.com/profiles/blogs/disparates-de-antologia-para-la-historia-como-construyo-el-cdc-el

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Otros artículos de interés sobre el tema, publicados en nuestra página:

 

- Sobre el contexto histórico donde nace el Mito del SIDA:

https://superandoelsida3.ning.com/profiles/blogs/el-contexto-historico-del-nacimiento-del-mito-del-sida-manuel-gar

- Sobre la construcción del Mito del SIDA (1ª parte), desde los primeros casos hasta la rueda de prensa de abril de 1984:

https://superandoelsida3.ning.com/profiles/blogs/la-construccion-del-mito-del

- Sobre la construcción del Mito del SIDA (2ª parte), desde la rueda de prensa de abril de 1984 hasta nuestros días:

https://superandoelsida3.ning.com/profiles/blogs/construyendo-el-mito-del-sida

- El sida es un castigo divino hacia los homosexuales, declaraciones hechas en su momento por el Dr Robert Redfield, que fue el anterior director del CDC, antes de que fuera nombrada la Dra Rochelle P. Walensky, la actual directora.

https://superandoelsida3.ning.com/profiles/blogs/el-nuevo-director-del-cdc-dice-que-el-sida-es-un-castigo-divino-p

 

 

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Día Mundial del SIDA 1 de diciembre

Con la perspectiva que nos dan los cuarenta años transcurridos desde su aparición en los medios, he aquí algunas peculiaridades del VIH-SIDA que, de modo incomprensible, siguen siendo todavía desconocidas por el gran público:

 

 

 

Sobre el virus VIH

 

 

Existen miles de trabajos y publicaciones sobre el ente que se ha dado en llamar virus de la inmunodeficiencia humana, pero cuando llega la hora de la verdad y se trata de que cualquiera de los miles de científicos que acuden a las multitudinarias conferencias sobre el SIDA, se presente en un juicio penal para aportar pruebas de que ese virus existe y causa el SIDA, nadie comparece, como sucedió en 1995-97, en Gottingen, Alemania, en el Juicio por la Sangre Contaminada (1).

 

Sobre los tests de VIH

 

 

Ningún test, de los muchos que se usan para detectar el VIH, bien se trate de tests de anticuerpos (como ELISA o W. Blot), de antígenos, o de carga viral con PCR, tests de primera o de muy última generación, puede decirte si estás infectado por el VIH, según declara el Dr Rodney Richards, que trabajó en la elaboración de los primeros tests de vih que se comercializaron. La razón es simple: la ausencia del gold standard: ninguno de estos tests, que van a determinar si estás o no “infectado”, ha sido validado con la detección del propio virus en la sangre de quienes dan positivo (2).

 

 

Sobre las espectativas de vida de las personas a las que se etiqueta como VIH+

 

 

No existen estudios que evalúen la supervivencia de las personas a las que se etiqueta como VIH+ y/o enfermas de SIDA, bien al contrario, lo que se ha hecho desde el principio es crear pánico injustificado, primero se dijo que sólo duraban dos años, luego y que vivirían 5 años...más tarde, que 10 años...(todo ello a medida que iban pasando los años observándose que la mayoría no se morían)...Por lo de pronto, datos aportados por el Dr Peter Duesberg (considerado en su día por el propio Dr Gallo como la máxima autoridad mundial en el campo de los retrovirus), apuntan a que la mayoría de las personas que se etiquetan como VIH+ necesitarían una media de 30-40 años para enfermarse “de SIDA”, si tenemos en cuenta la cifra total de supuestos infectados y la cifra de los que desarrollan SIDA al año (3).

 

 

Sobre las llamadas “prácticas de riesgo”

 

 

No existe ninguna práctica que suponga riesgo de transmisión del VIH por ninguna vía, al no existir pruebas que acrediten su existencia como partícula estable independiente, lo que no impide la conveniencia del uso de jeringas limpias por parte de los usuarios de drogas intravenosas o el uso del preservativo por parte de contactos con personas promíscuas. La única práctica de riesgo para morirse “de SIDA” es someterse a ese fraude de test, mal llamado “test de VIH”, en cuanto que puede suponer todo un conjunto de actuaciones médicas irracionales en cuanto a diagnósticos y tratamientos de consecuencias fatales (4).

 

 

Sobre los tratamientos contra el VIH

 

 

Dos aspectos esenciales a tener en cuenta, por lo que se refiere a los llamados antirretrovirales, son: 1) Su toxicidad, pues proceden, en su mayoría, de la quimioterapia del cáncer; 2) La ausencia de estudios sobre su eficacia o utilidad, los llamados estudios a doble ciego con placebo (5).

 

 

Sobre las ONGs o grupos anti-SIDA

 

 

Al contrario de lo que sucede con la mayoría de las oenegés, que surgen por la iniciativa de personas preocupadas por un determinado tema o problema, la práctica totalidad de las oenegés y grupos anti-SIDA se crearon en los distintos países a partir de fondos gubernamentales, con la finalidad de difundir en la población la idea del SIDA infeccioso, a imitación de lo que se hizo en los EE UU, siguiendo el llamado “Programa de asociaciones”, del CDC de Atlanta (6).

 

 

Sobre la principal causa mundial del SIDA en la actualidad

 

 

Si entendemos el SIDA como lo que sus siglas indican, la principal causa mundial de inmunodeficiencia adquirida, la que más muertes por inmunodeficiencia provoca en individuos de todas las edades actualmente en el mundo, no es un virus al que hay que atribuir propiedades poco menos que milagrosas, sino algo más simple y prosaico: se trata de la desnutrición, el hambre (7). Le siguen otras causas, muchas de ellas causas médicas, (quimioterapia del cáncer, uso prolongado de medicamentos como cortisona, uso intensivo de antibióticos, etc.), siendo la inmunodeficiencia adquirida (lo que es el SIDA propiamente), algo solucionable en la medida en que se corrijan las causas que lo provocan.

 

                                                                             

                                                                                                                                                                                         1 de diciembre de 2021

 

 

 

 

                                                                                                                 Superando el Sida, (red internacional de orientación y apoyo mutuo)

 

                                                                                                                                9869363055?profile=RESIZE_180x180                     

 

                                                                                                                                https://superandoelsida3.ning.com/

 

 

 

 

 

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NOTAS

 

(1) https://vimeo.com/35429192

 

(2) https://superandoelsida3.ning.com/profiles/blogs/por-qu-ninguno-de-los-tests-de-vih-pueden-decirte-si-est-s

 

(3) Inventing The AIDS virus, Dr Peter Duesberg, Regnery Publishing Inc. 1996, pág 556.

 

(4) https://superandoelsida3.ning.com/profiles/blogs/razones-para-no-hacerte-el-mal-llamado-test-de-vih

 

(5) Respuesta y Pronóstico en Europa y Norte América en la primera década de la terapia antirretroviral altamente activa (HAART): Un análisis de colaboración". The Lancet 368:451-458.

 

(6) https://superandoelsida3.ning.com/profiles/blogs/ongs-y-grupos-anti-sida-su-origen-y-su-papel-en-el-mantenimiento-

 

(7) Sida y agentes estresantes, Dr Roberto Giraldo, Edit Universidad de Antioquía, 2002, pág. 105

 

 

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He aquí un trabajo, que ya es clásico, sobre el ensayo clínico fase II que condujo a la aprobación, por parte de la FDA (organismo norteamericano encargado de la aprobación de medicamentos), del AZT, que algunos han calificado como el fármaco más tóxico que se aprobó jamás para consumo humano a largo plazo, un fármaco que se dio, de un modo masivo y a altas dosis, durante más de una década, no dejando prácticamente supervivientes.

 

Ese ensayo clínico fase II fue un completo fraude y al investigador John Lauritsen le costó muchísimo trabajo conseguir la documentación necesaria para poder acreditarlo.

 

Al final, todas nuestras eminentes instituciones sanitarias, sean nacionales o internacionales, colegios médicos, ministerios de sanidad, agencias nacionales del medicamento, Organización Mundial de la Salud, Agencia Europea del Medicamento, FDA, CDC, etc., son, por sus prácticas delictivas (que incluyen desde los sobornos a la intimidación y las coacciones), lo más parecido a la Mafia y, si bien es cierto que no emplean la violencia física contra las personas, violan todo tipo de protocolos y normas, provocando al final, con su modo de proceder, una cantidad inimaginable de muertes, muertes que al final serán atribuidas a otras causas.

 

 

 

 

LOS DOCUMENTOS DE LA FDA MUESTRAN FRAUDE EN LOS ENSAYOS DE AZT

 

 

Por John Lauritsen

 

New York Native, 30 de marzo de 1992

 

 

Fuente: http://www.virusmyth.com/aids/hiv/jlfraud.htm

 

 

9788634286?profile=RESIZE_400x

 

 

Después de una ardua batalla de tres meses con la Administración de Drogas y Alimentos (FDA), finalmente conseguí documentos que describen en detalle muchas actuaciones fraudulentas que se llevaron a cabo en la realización de los ensayos de fase II del AZT. Fue sobre la base de los ensayos de fase II que la FDA aprobó la comercialización del AZT en 1987.


Cualquiera que solicite documentos del gobierno en virtud de la Ley de Libertad de Información debe ser consciente de que le espera un mal rato. Si los documentos solicitados son completamente inocuos, el gobierno probablemente los perderá por incompetencia. Si los documentos no son inocuos, se emplearán tácticas dilatorias de todo tipo, además de la habitual incompetencia. Si finalmente se encuentran los documentos y se publican, serán fuertemente censurados.


El 12 de diciembre de 1991 presenté mi solicitud al personal de libertad de información de la FDA, pidiendo varios documentos relativos a los ensayos multicéntricos de fase II del AZT realizados en 1986. Mi solicitud incluía el "Informe de inspección de la administración" del centro de Boston, redactado por el investigador de la FDA Pat Spitzig, y dos series de actas, redactadas por Jackie Knight y Mary Gross. Tres semanas después de presentar mi solicitud, recibí un acuse de recibo. Cuando llamé a la mujer que me lo envió, me dijo que se habían encontrado las tres solicitudes y que las recibiría pronto. Unos días más tarde llegó una carta de otra mujer en la que se decía que no se había encontrado ninguna de mis solicitudes y que mi búsqueda había concluido. Empecé a llamar por teléfono hasta que finalmente conseguí a una especialista en libertad de información de la FDA, Liz Barbakos, que se puso a trabajar para ayudarme. Con su ayuda, la gente de Boston pudo volver a encontrar el informe de inspección de la administración de Pat Spitzig, y la gente de Maryland (la sede de la FDA) pudo volver a encontrar las actas de Jackie Knight, aunque no las de Mary Gross. Barbakos dijo que las recibiría en unos días.


Pasaron semanas y no llegó nada. Volví a llamar a Barbakos y ella investigó. Volvió a llamar para explicarme que las actas de Jackie Knight se enviarían inmediatamente, y que Barbara Recupero, en Boston, tenía el informe de Spitzig sobre su mesa desde hacía dos semanas, y estaba esperando a que su supervisor diera el visto bueno antes de enviarlo. A la mañana siguiente recibí una conferencia telefónica, con Liz Barbakos y Barbara Recupero al otro lado. Barbakos dijo que quería que escuchara lo que Recupero tenía que decir. Recupero dijo que no tenía ni idea de a qué documento me refería. Entonces llamé a Pat Spitzig, el autor del Informe de Inspección de Boston, que llamó a Liz Barbakos y le dijo exactamente de qué documento se trataba. Esto puso fin a las evasivas y recibí el informe de 76 páginas. Casi todas las páginas estaban llenas de tachaduras. Evidentemente, mi dificultad para obtener el documento no tenía nada que ver con los problemas para encontrarlo: ellos sabían dónde estaba todo el tiempo. Más bien, la dificultad se derivó de la falta de voluntad de la FDA para dejar que el documento viera la luz del día, y de las diversas decisiones de censura que tuvieron que tomar una vez que se dieron cuenta de que seguir dando rodeos sería contraproducente.


Las actas de Mary Gross son otra historia. Las cuatro primeras veces que la llamé, siempre estaba "fuera de su escritorio", y mis llamadas no fueron respondidas. Al quinto intento, por fin la localicé, y le expresé mi incredulidad por el hecho de que fuera incapaz de encontrar su propia acta de una reunión muy importante. Al día siguiente me llamó para decirme que algo que yo había dicho le había despertado la memoria y que había encontrado las actas. Me las envió por fax y descubrí que consistían en media página de nada. Por razones que explicaré más adelante en este artículo, no creo ni por un minuto que las actas que me envió sean auténticas. De hecho, considero que las actas falsas que recibí son una forma más de censura, una manera más que tiene la FDA de eludir el espíritu y la letra de la Ley de Libertad de Información.

 


Antecedentes de los ensayos fraudulentos de fase II del AZT

 


Es necesario hacer un poco de historia. En el proceso de aprobación de un nuevo medicamento, las pruebas más importantes son los ensayos de fase II, que se supone que determinan si el nuevo medicamento es seguro y eficaz. (Los ensayos de la fase I se refieren únicamente a la toxicidad, es decir, si es posible o no administrar el fármaco a los seres humanos y, en caso afirmativo, estimar cuál podría ser la dosis adecuada). Los ensayos de fase II del AZT se realizaron en 1986, en 12 centros de todo el país. Fueron diseñados como un estudio "doble ciego, controlado con placebo", aunque en la práctica no fueron nada de eso.


Los ensayos de fase II de AZT se interrumpieron prematuramente en otoño de 1986, debido a lo que parecía ser una diferencia espectacular en las tasas de mortalidad entre el grupo de AZT y el de placebo. Supuestamente, sólo murió una persona en el grupo de AZT, frente a 19 en el grupo de placebo. Los ensayos se dieron por terminados "por razones éticas", para que todos los participantes en el estudio tuvieran la oportunidad de tomar la droga maravillosa que "alarga la vida". Como he argumentado repetidamente desde 1987, estos datos de mortalidad no pueden ser correctos; no sólo están en conflicto con los datos de mortalidad de otros estudios sobre el AZT, sino que, desde el punto de vista del sentido común, no se pueden esperar beneficios espectaculares para la salud de un medicamento que sólo es perjudicial para la salud.


Sobre la base de cientos de páginas de documentos de la FDA que se hicieron públicos en virtud de la Ley de Libertad de Información, escribí un análisis de los ensayos de fase II en 1987, en el que concluía que el estudio no sólo era terriblemente descuidado, sino manifiestamente fraudulento.(1) Para mi acusación de fraude (que yo, como hijo de abogado, no hago a la ligera), me basé en el hecho de que los investigadores habían utilizado deliberadamente datos erróneos, y que habían encubierto el desenmascaramiento prematuro del estudio. Los ensayos de la fase II siguen siendo relevantes hoy en día, a pesar de que tuvieron lugar hace seis años. Dado que estos ensayos fraudulentos fueron la base para que la FDA aprobara la comercialización del AZT, la aprobación en sí misma fue indebida e ilegal. En consecuencia, el AZT se está comercializando ilegalmente en este mismo momento.


Un documento escrito por Ellen Cooper, la funcionaria médica de la FDA que revisó la solicitud de nuevo fármaco para el AZT, indicaba que se habían producido muchas violaciones graves de los "protocolos" del estudio en todos los centros.(2) (Puesto que los protocolos representan las reglas del juego, por así decirlo, violarlos constituye hacer trampas). El centro de Boston, cuyo investigador principal era Robert Schooley, fue especialmente malo. Era tan malo que un investigador de la FDA recomendó que todos los datos del centro de Boston "se excluyeran del análisis del ensayo multicéntrico".(3)


Se celebraron una serie de reuniones de la FDA para decidir qué hacer con las numerosas violaciones del protocolo y, en particular, con el centro de Boston, que había delinquido. Se tomó la decisión de no excluir nada, de tirar toda la basura junto con los datos buenos. La justificación de esta terrible decisión fue doble: en primer lugar, si se excluían todos los pacientes con violaciones del protocolo, no quedaría casi nadie en el estudio; y en segundo lugar, incluir los datos malos no cambiaba mucho los resultados. No hace falta decir que estas son las excusas de los ladrones e idiotas. Ningún científico ético utilizaría a sabiendas datos erróneos. Y punto.

Este es, pues, el trasfondo de mi gran interés por obtener el Informe de Inspección de la Administración en el centro de Boston. Después de nueve años de investigación y de escribir sobre el "SIDA", desde un punto de vista disidente, ya no me escandalizo fácilmente. Pero este informe consiguió que mi mente se tambalease, de vez en cuando, al describir innumerables y descarados actos de fraude cometidos por los investigadores en la realización del ensayo. Más chocante aún es el hecho de que la FDA, al más alto nivel, decidió excusar y encubrir estos actos de fraude. En el resto de este artículo describiré los crímenes y errores que se cometieron en Boston en 1986.

 

 

El delincuente Centro de Boston

 

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En octubre y noviembre de 1986, la inspectora de la FDA Patricia Spitzig realizó una "inspección con causa" del centro clínico del Hospital General de Massachusetts, que se utilizó en los ensayos multicéntricos de fase II del AZT. Sus conclusiones están contenidas en su "Informe de Inspección del Establecimiento" (EIR) de 76 páginas. El investigador principal de este centro era el Dr. Robert Schooley, asistido por el co-investigador Martin Hirsch, MD; el Dr. (no se cita el nombre) Ho, y Teri Flynn, enfermera de investigación. El "monitor" -el hombre que parecía llevar la voz cantante- era Ron Beitman, empleado de Burroughs Wellcome, el fabricante de AZT. (Aunque los censores intentaron evitar que conociera el nombre de Beitman, se les escapó un par de veces).

 

(En los recientes escándalos relacionados con la aceptación por parte de la FDA de datos fraudulentos sobre los implantes mamarios de silicona y los fármacos Halcion y Versed, se reveló que la FDA trabaja básicamente con el Sistema de Honor.(4) Los fabricantes de fármacos hacen sus pruebas, ellos mismos, y luego presentan sus "datos" a la FDA, que da por sentado que todo se ha hecho de forma honesta y competente. La FDA no tiene poder de citación, por lo que incluso si encontrara algo sospechoso, no podría investigar más. E incluso si los actos de fraude estuvieran claramente documentados, como ocurrió en el caso de Boston, sigue siendo probable que la FDA los encubra).

 

El mantenimiento de registros en el centro de Boston era increíblemente descuidado. A menudo no había indicaciones de cuándo, por quién o por qué se habían hecho, borrado o cambiado las entradas. El "monitor", Ron Beitman, parece haber tomado la delantera en la mayoría de las fechorías que se cometieron, aunque esto no exime en absoluto a Schooley, Hirsch, Ho y Flynn de la culpabilidad. Ciertamente, Schooley, como investigador principal, debería haber sabido lo que estaba ocurriendo. Y el coinvestigador Martin Hirsch ya se había metido en problemas por un ensayo de medicamentos:

 

El Dr. Schooley no había sido inspeccionado anteriormente; el Dr. Hirsch sí, en 1979, cubriendo un estudio de interferón. Ese EIR reveló errores en el Protocolo; no se notificaron a la IRB los cambios en el Protocolo u otros medicamentos utilizados en el Estudio; los sujetos recibieron los fármacos de otros; y parte del color de la etiqueta era visible, rompiendo así el código.(5)

 

Entre otras, Spitzig encontró las siguientes formas de incorrecciones en el centro de Boston:

 

El EI actual reveló numerosas desviaciones, muchas de ellas similares a las citadas anteriormente en el EI de 1979. Las observaciones enumeradas en el FD- 483 incluían Muertes (dos, hasta ahora) y reacciones adversas que no se han notificado al CEI; desviaciones del Protocolo no documentadas, entre ellas: medicamentos concomitantes, sujetos que no cumplen los criterios de ingreso admitidos (dos); pruebas que no se realizan con la frecuencia requerida por el Protocolo; reacciones adversas que no se notifican como tales en los Formularios de Informe de Casos ("CRF"). Se realizaron cambios en los FRC fotocopiados, generalmente sin explicación, fecha o iniciales; el investigador clínico no abordó las observaciones significativas en los FRC; algunos registros sin procesar no pudieron localizarse y se explicó que se habían desechado. La responsabilidad de la medicación del estudio es inadecuado; no se pueden contabilizar 87 frascos/recipientes enviados; la farmacia llevó el inventario y no se correlaciona con los registros de envío;

 

La medicación del estudio devuelta por los sujetos no fue contada, ni almacenada adecuadamente, ni firmada por el investigador clínico.(6)

 

Además, Spitzig descubrió que Schooley y sus cómplices indicaban con frecuencia en los formularios de informe de casos que los pacientes estaban en el estudio mucho más tiempo del que realmente estaban. Sorprendentemente, Spitzig pasó por alto el acto más grave de fraude, aparentemente porque desconocía que AZT es la abreviatura del nombre químico completo del fármaco, "azidotimidina": El paciente nº 1009, que ya estaba tomando AZT, fue inscrito ilegalmente en el estudio como paciente placebo. Después de estar en el estudio durante sólo cuatro semanas, lo abandonó. Cuando murió dos meses después, ¡se le contabilizó como una muerte en el grupo de placebo! Más adelante se hablará de esto.

 

Hay que explicar que los Formularios de Informe de Casos (CRF) eran los formularios oficiales de registro del estudio. Lo que se escribía en los CRF se convertía en "datos" para el estudio. Sin embargo, la información médica de los pacientes también estaba contenida en las historias clínicas de los médicos privados, los hospitales y el centro clínico del Hospital General de Massachusetts, así como en los diarios de los pacientes. Para prácticamente todos los pacientes del centro de Boston, el investigador de la FDA Spitzig encontró serias discrepancias entre los registros médicos y lo que se introdujo en los CRF.

 

Una nota sobre la censura: Prácticamente todas las páginas del informe que recibí estaban cubiertas de manchas negras. Los censores trataron de impedir que supiera siquiera el nombre del estudio, o que se refería a pacientes con SIDA y ARC, o que estaba probando el medicamento AZT. No puede haber ninguna justificación legal para este tipo de censura, y es claramente una violación de los principios de la Ley de Libertad de Información. He enviado una carta de protesta a la FDA, exigiendo que se me entregue el informe completo y sin censura.

 

A continuación describiré, por categorías, las principales violaciones que fueron descubiertas por Spitzig en su investigación del centro de Boston.

 

 

Mentiras sobre la duración del estudio

 

 

Al comparar los CRF con los registros médicos, la investigadora de la FDA Spitzig descubrió que los CRF a menudo indicaban falsamente que los pacientes habían estado en el estudio más tiempo del que realmente estaban:

 

Otro problema general que se aplica a varios sujetos del estudio es que una revisión superficial de sus Formularios de Informe de Casos indicaría que habían estado en el estudio más tiempo del que realmente habían estado. En general, esto se debe al hecho de que los registros del estudio siguieron generándose incluso cuando el sujeto había sido retirado del estudio durante un período de dos semanas a un mes. Algunos ejemplos son: el número 1053, [CENSURADO] abandonó el estudio durante dos semanas, del 19 de junio al 3 de julio, y volvió a salir del estudio el 11 de agosto por última vez debido a una disminución del recuento de glóbulos blancos. El CRF se generó como si estuviera en el estudio hasta el 9-8-86. El número 1057, [CENSURADO] estuvo en el estudio durante 13 ó 14 semanas, pero la hoja de responsabilidad del monitor indica que estuvo en el estudio durante 16 semanas. Los Formularios de Reporte de Caso mostraron que él vino por última vez a la Clínica durante la semana 14 y no se devolvió nada después. El sujeto número 1008, [CENSURADO] estuvo fuera del Estudio durante un mes aunque la Hoja de Rendición de Cuentas indica que nunca lo dejó. Salió del Estudio durante la visita de la Semana 6. No está claro si la medicación de la Semana 8 fue dispensada. De hecho, durante la semana 4, el formulario de informe del caso indica que tuvo una neumonía que comenzó el 7 de julio y terminó en agosto.7ª. Y durante la visita de la cuarta semana no se le dispensó ninguna medicación. De hecho, parece que fue hospitalizado en ese momento o poco después, aunque los formularios del informe del caso no indican que haya sido hospitalizado. Por lo tanto, dejó de tomar la medicación del estudio durante al menos un mes, pero al ver el registro de dispensación de la medicación, como ejemplo, D-2, parece que estuvo en el estudio con bastante regularidad durante 12 semanas.(7)

 

Este tipo de cosas no es simplemente una forma de descuido. Es una trampa, y es grave. Por un lado, las tasas de supervivencia eran una cuestión importante en el estudio. Prolongar falsamente el tiempo de permanencia de un paciente en el estudio afectaría a las proyecciones estadísticas que se hicieron sobre las tasas de supervivencia.

 

Además, prolongar falsamente el tiempo que los pacientes estaban en el estudio hacía que los resultados finales parecieran más plausibles de lo que realmente eran. Los ensayos de fase II se diseñaron para que cada paciente fuera tratado durante 24 semanas. En la práctica, cuando el estudio terminó prematuramente, algunos pacientes habían sido tratados sólo durante tres o cuatro semanas, y se utilizaron arcanas técnicas de proyección estadística para compensar esta violación del diseño del estudio. Los "datos" oficiales de los ensayos de fase II, procedentes de los CRF, indicaban que los pacientes fueron tratados durante una media de sólo 17 semanas. Sin embargo, si el mismo tipo de engaño tuvo lugar en los otros 11 centros, como ocurrió en Boston, la media bien podría haber sido mucho menos de 17 semanas.

 

Por último, Schooley y sus cómplices se beneficiaron al mentir sobre la duración de los pacientes en el estudio. En el informe de Spitzig se afirma que "el investigador [Schooley] recibiría un pago [CENSURADO] por paciente.... En el caso de los pacientes que abandonaran el estudio, el coste se "prorratearía en función del tiempo que el paciente estuviera en el estudio""(8), es decir, cuanto más tiempo estuviera un paciente en el estudio, más dinero recibiría Schooley. Si bien esto puede no equivaler a un gran hurto, no deja de ser una forma de robo.

 

 

Ocultamiento de las reacciones adversas

 

 

Las normas del estudio indicaban claramente que todas las reacciones adversas debían registrarse en los FRC y notificarse inmediatamente. Schooley et al. a menudo no lo hicieron, especialmente si el paciente estaba tomando AZT. En teoría, se suponía que los investigadores no debían saber quiénes estaban tomando AZT y quiénes estaban tomando placebo, pero hay muchos indicios en el informe de Spitzig de que sí lo sabían, y que se referían abiertamente a que los pacientes estaban tomando AZT. Habría sido fácil determinar qué medicación tomaba un paciente haciendo que un farmacéutico analizara las cápsulas (lo que, de hecho, hacían muchos pacientes) o echando un vistazo a los resultados de los análisis de sangre: en casi todos los pacientes de AZT se podían encontrar marcadas anomalías sanguíneas.

 

Spitzig escribió que las reglas del estudio establecían que "cualquier experiencia adversa de un sujeto de estudio debe ser informada inmediatamente por teléfono, seguida de un informe escrito". Y añadió: "No se cumplió el requisito del CEI de que se notificaran todas las reacciones adversas. No se notificó ninguna".(9)

 

Desde el punto de vista de los "datos" del estudio, se ocultaron muchas reacciones adversas graves al no registrarlas en los CRF, aunque se mencionaran en las historias clínicas de los pacientes. Y esto parecía ser tendencioso, es decir, favorecer al AZT, ya que todos, excepto uno de los ocho casos en los que se ocultaron reacciones adversas graves, involucraban a pacientes con AZT.

 

Por ejemplo, el paciente nº 1008, que tomaba AZT, fue hospitalizado durante el estudio, aquejado de anemia, dolor de cabeza, mareos, náuseas, dificultad para respirar, fiebre, fatiga, calambres abdominales, escalofríos, odinofagia y anemia grave. Ninguno de ellos figuraba como "reacciones adversas" en el CRF. Este paciente experimentó más tarde un "mareo postural extremo y se sintió cerca del síncope" y fue trasladado a la sala de urgencias, donde recibió una transfusión de sangre. "No se mencionó que hubiera recibido sangre en los formularios de informe de casos de este individuo".(10)

 

El paciente nº 1012, que estaba tomando AZT, desarrolló una grave erupción. Aunque la enfermera Flynn "estuvo de acuerdo en que debería haberse llamado reacción adversa", no se registró en el CRF.(11) El paciente nº 1053, que recibía AZT, experimentó fiebre alta, náuseas, fatiga marcada, parestesia en los dedos de los pies y anemia grave; recibió múltiples transfusiones; ninguna de ellas se registró en el CRF como "reacciones adversas". (12) El paciente nº 1055, de AZT, sufrió fatiga, náuseas y pérdida de apetito, y fue hospitalizado con una fiebre de 40 grados; su CRF decía que no había experimentado ninguna reacción adversa.(13)

 

 

Paciente nº 1009: de AZT a placebo

 

 

La verdadera bomba del informe de inspección del establecimiento de Patricia Spitzig se refiere al paciente nº 1009. Antes de entrar en el estudio, este paciente sufría anemia severa y dolores de cabeza, para los que "tomaba Tylenol cada cuatro horas sin aliviar los síntomas." Había recibido varias transfusiones, la última sólo una semana antes de entrar en el estudio como paciente placebo, el 29 de mayo de 1986. Sin embargo, el registro de su visita de la primera semana, el 5 de junio de 1986, afirma que el paciente "¡seguía tomando Acidotimidina en esta visita!

 

En otras palabras, el paciente nº 1009, que ya estaba tomando AZT y que sufría las típicas toxicidades del AZT (fuertes dolores de cabeza y anemia), fue introducido ilegalmente en el estudio. El paciente nº 1009 fue asignado al grupo de placebo, aunque siguió tomando AZT. Abandonó el estudio después de estar en él menos de un mes, y murió el 20 de agosto de 1986, dos meses después de abandonar el estudio. Se le contabilizó entonces como una muerte en el grupo de placebo.(14)

 

Sobran los comentarios. Si esto no es un fraude, la palabra no tiene sentido.

 

 

Desaparición del producto de prueba

 

 

La rendición de cuentas de los medicamentos fue un problema importante en el centro de Boston. Los productos de prueba no se registraban, contaban o almacenaban adecuadamente. Algunos registros, como el inventario corriente que llevaba la farmacia, fueron destruidos. Después de intentar valientemente dar sentido al caos total, la investigadora de la FDA Patricia Spitzig se rindió y declaró:

 

No es posible a partir de estos registros comparar el uso del artículo de prueba con la cantidad enviada al C.I., y con la cantidad devuelta al Patrocinador. (FD-483, nº 9) De hecho, el número de frascos (o la cantidad de cápsulas) utilizados o no contabilizados varía según el sistema comprobado.(15)

 

En cualquier caso, era evidente que faltaba mucho producto. Comparando el número de frascos enviados con el número registrado como recibido por la farmacia, Spitzig descubrió que faltaban 87 frascos. No cabe duda de que una parte del producto fue robada, el código descifrado y el AZT vendido en el mercado negro, donde, al ser uno de los medicamentos más caros de todos los tiempos, probablemente valía su peso en oro. Spitzig afirma:

La prueba C-15 es una carta del 22 de julio de 1986 de [CENSURADO] en la que se dice que parte del medicamento del estudio, [CENSURADO], se había comprado "en la calle". Clemons les pidió que se aseguraran de que los medicamentos del Estudio se mantuvieran bajo un "sistema de doble cierre".(16)

 

Como consecuencia de la dejadez con la que se manejaron los medicamentos de prueba, durante dos semanas los pacientes #1056 y #1057 recibieron la medicación del otro. El paciente #1056, asignado a placebo, recibió AZT durante dos semanas, y el paciente #1057, asignado a AZT, recibió placebo durante dos semanas. Esto no se menciona en sus FRCs.(17)

 

Es posible que haya habido algún asunto curioso en relación con las etiquetas de los medicamentos del estudio, pero el monitor de Burroughs Wellcome, Ron Beitman, impidió la investigación en esta dirección:

 

No fue posible revisar la etiqueta de la medicación del Estudio ya que se nos dijo que el monitor había recogido todos los frascos vacíos y llenos la semana anterior a nuestra llegada y que posteriormente los había destruido todos desde entonces. Ex H-6 es una copia de cómo habría sido la etiqueta según R. [CENSURADO].... En dos registros se escribió un código de siete dígitos y se tachó pero no se explicó (1003 [un paciente de AZT] y 1005 [un paciente de placebo]). T. Flynn explicó que podría tratarse de un código de producto. En el CRF de 1003 (p. 82) el código era "1017401"; en el CRF de 1005, p. 199, wk. 6, el número es "1118401".(18)

 

 

Violaciones del protocolo

 

 

El investigador Spitzig enumeró numerosas violaciones del protocolo para cada paciente del centro de Boston, y sería tedioso entrar en todas ellas. En general, no se realizaron las pruebas que deberían haberse realizado, se introdujeron en el estudio pacientes no elegibles, se llevaron mal los registros y los pacientes tomaron muchos medicamentos concomitantes.

 

En un ensayo farmacológico es obviamente importante evitar que se confundan los resultados al permitir que los pacientes tomen medicamentos distintos a los del estudio. Esta es la razón de ser de los protocolos de estudio que prohíben el uso de determinados fármacos. Spitzig hizo la siguiente observación respecto al centro de Boston:

 

Otras desviaciones del Protocolo incluyeron la aprobación no documentada por el Patrocinador para la medicación concurrente utilizada para 11 sujetos.... Las desviaciones del Protocolo fueron supuestamente aprobadas por telcons. Estas llamadas no se documentaron ni se anotaron en los formularios de informe de casos. Estas desviaciones de los protocolos no se comunicaron al CEI.(19)

 

Los pacientes del estudio tomaron los siguientes fármacos además de sus medicamentos de prueba: Cefadroxil, Eritromicina, Aciclovir, Wacomil, Ranitidina (Zantac), Crema de Hidrocortisona (tópica), Benadryl, Dilantin, Stelazine, Xanax, Halcion, Colace, Compazine, Tylenol, Lomotil, Excedrin, Keflex, Estreptomicina, INH (isoniazida), Etambutol, Piridoxina y Litio.

 

Al revisar el archivo de correspondencia, Spitzig descubrió un incidente inusual, en el que la hija de 18 meses del paciente #1006 ingirió parte de su producto de prueba, que resultó ser AZT. El incidente, que no se mencionó en los formularios de informes de casos ni en ningún otro registro, es descrito por Spitzig de la siguiente manera:

 

El Dr. Schooley nos había dicho verbalmente que el sujeto había guardado el vial de medicación en su casa. Había entrado en una habitación y había visto a su hija sentada en el suelo con cápsulas en la mano. Había recibido una llamada sobre el incidente desde un hospital [CENSURADO]. La niña había tomado un número desconocido de cápsulas. El seguimiento posterior indicó que faltaban entre 1 y 3 cápsulas. Mientras tanto, el Dr. Schooley había llamado a la empresa patrocinadora y había determinado que su sujeto estaba tomando el medicamento [CENSURADO]. El Dr. Schooley mencionó haber hablado verbalmente con [CENSURADO]. Sin embargo, no se menciona su nombre en la nota de la conversación telefónica. Hizo algún comentario sobre llamar al Centro de Intoxicaciones, pero la nota de la conversación telefónica indica que la evaluación de la toxicidad del fármaco fue realizada por [CENSURADO]. Dijo que estaba "por debajo de la toxicidad aguda".

dosis tóxica". Hizo un comentario acerca de que el hospital planeaba extraer sangre para obtener muestras y, de hecho, el memorándum también hace referencia a ello. T. Flynn mencionó que el niño fue llevado de nuevo (aparentemente al hospital) una vez más. No hay ningún seguimiento adicional que indique los resultados de la muestra de sangre o la comprobación del estado de salud del niño. En los registros del estudio no había copia de ningún registro de tratamiento hospitalario del hospital [CENSURADO].(20)

 

Obviamente, para el paciente nº 1006, el ensayo ya no era ciego, ya que se le dijo que su medicación de prueba era AZT. Es difícil pensar en una explicación inocente para que Schooley no mencionara este incidente en los formularios de informe de casos.

 

 

El encubrimiento

 

 

El 30 de enero de 1987 se celebró una reunión interna de la FDA "para considerar si excluir o no los datos del centro de Boston, (Robert Schooley, P.I.) del análisis del ensayo multicéntrico del AZT"(21) Por alguna razón Patricia Spitzig no estuvo presente en la reunión.

 

La reunión no sólo fue un lavado de cara, sino una farsa total. Los ocho médicos y los tres doctores presentes parecían no tener el menor conocimiento de las técnicas y las normas éticas de la investigación profesional. De forma bastante patética, plantearon las siguientes preguntas

 

1. ¿Cómo se llevó a cabo el estudio en este centro en comparación con los otros centros y

 

2. ¿se produjeron irregularidades en la grabación y el cambio de registros en los otros dos centros de los que el Sr. Beitman era monitor clínico?

 

En otras palabras, por muy deplorable que fuera el trabajo en el centro de Boston, ¿no es posible que los otros centros fueran igual de malos o incluso peores? El Sr. El-Hage, aparentemente coinvestigador con Patricia Spitzig, dijo que no podía responder a estas preguntas, "ya que no se han recibido los informes escritos de las inspecciones".

 

No se llegó a un consenso sobre la conveniencia de abandonar el centro de Boston o de dar de baja a pacientes individuales. "Finalmente se decidió que la situación se presentaría al Dr. Young [Comisionado de la FDA] para que diera su opinión. También se acordó que se programaría una segunda reunión para debatir los problemas comunes a todos los centros del estudio, por ejemplo, la medicación profiláctica para las infecciones oportunistas, las reducciones de dosis y las interrupciones no registradas en los FRC, la mala selección de los pacientes, etc."(22)

 

La segunda reunión se celebró el 11 de febrero de 1987. Además de los investigadores de la FDA y de la gente del centro de Boston, estuvieron presentes varios peces gordos, como el comisario de la FDA Frank Young y David Barry, vicepresidente encargado de la investigación en Burroughs Wellcome. Las supuestas actas de esta reunión, tal y como me las facilitó Mary Gross, son las siguientes, en su totalidad:

 

Se celebró una reunión para discutir la investigación de la FDA sobre las instalaciones del Dr. Schooley. El Dr. Young resumió la reunión diciendo que del informe de la inspección se desprendía que había algunos problemas en el mantenimiento de registros en el estudio y le recalcó al Dr. Schooley la importancia de mantener buenos registros durante estos ensayos para ayudar a los inspectores de la FDA a verificar las actividades de los ensayos clínicos. Sin embargo, se consideró que estas discrepancias de procedimiento no habían influido en la validez de los datos o en la capacidad de sacar conclusiones y la FDA incluirá los datos del Dr. Schooley en el análisis general del ensayo multicéntrico con zidovudina. El Dr. Young agradeció a todos su asistencia a la reunión y el Dr. Schooley expresó su agradecimiento a la FDA por la rápida revisión de sus datos.(23)

 

Me resulta totalmente inconcebible que estos tres párrafos breves y sin sentido puedan ser realmente el acta de una reunión tan importante. No creo que estas actas sean auténticas por las siguientes razones: están en papel con membrete de la FDA, mientras que todas las demás actas de la FDA que he visto están en papel normal; las supuestas actas no abordan las cuestiones comunes a todos los centros de pruebas; y la inocuidad del documento no concuerda con las dificultades que tuve para obtenerlo. Tuve que luchar durante tres meses para conseguir estas supuestas actas. Si estas actas fueran las verdaderas, entonces no habría sido necesario dar rodeos y me las podrían haber dado inmediatamente.

 

En 1989, Sidney Wolfe, director de la organización sin ánimo de lucro Public Citizen Health Research Group, denunció que bajo el mando del comisario Frank Young, la FDA "está invitando implícitamente a todas las industrias que regula a unirse a la anarquía"(24). Más tarde, Young se vio obligado a dimitir, en desgracia por el escándalo de los medicamentos genéricos y otros.

 

 

Conclusión

 

 

En Inglaterra, Wellcome PLC, la empresa matriz de Burroughs Wellcome, afirmó recientemente que 4.000 estudios demostraban los beneficios del AZT. Por supuesto, esto es un puro farol. Si uno dedicara apenas diez minutos a estudiar cada uno de los 4000 supuestos estudios, le llevaría 667 horas hacerlo, o, suponiendo que trabajara 12 horas al día, un total de 56 días.

 

De hecho, los ensayos de fase II siguen siendo la prueba más importante del AZT: fueron la base principal para la aprobación del fármaco por parte de la FDA; todavía se citan como prueba de que el AZT "alarga la vida"; fueron uno de los "controles históricos" en los que se basó la aprobación del ddI, y fueron fraudulentos. El fraude en las pruebas de medicamentos puede ser común, pero no debe ser tolerado.

 

Si hubiera justicia en el mundo, los ladrones de la FDA, el NIAID, Burroughs Wellcome y sus cómplices en la profesión médica pagarían por sus crímenes. Pero ahora es más importante salvar vidas. Ahora mismo más de 150.000 personas están siendo envenenadas con análogos de nucleósidos, AZT, ddI y ddC. La mayoría de ellos son hombres homosexuales. Todos debemos ayudar a hacer sonar el tocsin. Debemos detener el genocidio. *

 

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Referencias:

 

1. John Lauritsen, "AZT on Trial: Did the FDA Rush to Judgment-And Thereby Further Endanger the Lives of Thousands of People?", New York Native, número 235, 19 de octubre de 1987; reimpreso en el capítulo II: "AZT on Trial" en Poison By Prescription: The AZT Story, Nueva York 1990.

 

2. Ellen Cooper, "Addendum #1 to Medical Officer Review of NDA 19,655", 16 de marzo de 1987.

 

3. Cooper, lo mismo.

 

4. Gina Kolata, "Questions Raised on Ability of FDA to Protect Public", The New York Times, 26 de enero de 1992.

5. Patricia Spitzig, investigadora de la FDA, informe de inspección de establecimientos por causa del Hospital General de Massachusetts y del doctor Robert Schooley, octubre y noviembre de 1986.

 

6. Spitzig, p. 1.

 

7. Spitzig, p. 26.

 

8. Spitzig, p. 7.

 

9. Spitzig, p. 12.

 

10. Spitzig, pp. 49-53.

 

11. Spitzig, p. 59.

 

12. Spitzig, pp. 61-62.

 

13. Spitzig, p. 64.

 

14. Spitzig, pp. 53-55.

 

15. Spitzig, p. 16.

 

16. Spitzig, p. 9.

 

17. Spitzig, p. 70.

 

18. Spitzig, p. 18.

 

19. Spitzig, p. 19.

 

20. Spitzig, p. 47.

 

21. Jackie Knight, acta de la reunión del 30 de enero de 1987.

 

22. Jackie Knight, obra citada.

 

23. Mary Gross, acta de la reunión del 11 de febrero de 1987.

 

24. Morton Mintz, "Anatomy of a Tragedy", New York Newsday, 3 de octubre de 1989.

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Tal como vemos en la actualidad, el sistema de salud frente a una nueva epidemia despliega mecanismos ya sean de testeo, control, o de terapias que pueden resultar peores que la misma enfermedad. En este capítulo entre otras cosas conoceremos la nefasta historia del AZT, concebido como una quimioterapia descartada por ser demasiado tóxica.

Su inescrupulosa aprobación para administrarlo a los pacientes “HIV positivos”,  estudios doble ciego fraudulentos, manipulación de datos en pos de beneficios inexistentes. Nadie hasta hoy ha explicado porqué se eligió este fármaco y no otra cosa para combatir un virus supuestamente mortal. La historia dice demasiado sobre los oscuros mecanismos entre laboratorios y organismos del gobierno para aprobar tratamientos muchas veces letales. Los nombres de Fauci y otros aparecen aquí.

Y también una lista tristemente célebre de personas como Freddy Mercury, Arthur Ashe, Ivan Nureyev, Michael Foucault , Isaac Asimov y miles de otros,conocidos y desconocidos, aquellos sujetos que se doblegaron frente a la opinion de la ciencia oficial y aceptarían hasta el final el veneno por prescripción.

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Si el HIV no es la causa del Sida ¿ Qué es y por qué se ocasiona el “SIDA”? Esa es la pregunta que Duesberg intenta responder en este capítulo. Comenzando por denunciar la incongurencia de etiquetar como SIDA a un conjunto de enfermedades heterogéneas y de diversa etiologia, que van desde el Kaposi hasta la demencia, con el único fin de que entren en un cuadro clasificatorio dispuesto por los CDC, que además irá variando cada año según la tendencia. La mínima lógica médica nos dice que si la enfermedad es causada por un mismo virus, debería tener las mismas caraterísticas y evolución en todos los pacientes.

Duesberg pasa entonces a considerar la hipótesis toxicológica como explicación de la aparición del “Sindrome de Inmunodeficiencia Adquirido”, tal como el uso a largo plazo de drogas intravenosas, los agentes químicos como los “poppers”, y finalmente el AZT que completará el cuadro. La inmunodeficiencia puede deberse a multiples factores entre los cuales debe incluirse el factor psicosomático.

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Poco a poco algunos científicos, médicos y especialistas comienzan a  poner en duda la teoría oficial VIH= SIDA. El mismo Peter Duesberg, Joseph Sonnabend, John Lauritsen, el legendario Albert Sabin, Barbara McClintok, y hasta el propio James Watson ( uno de los descubridores del ADN), son quienes se interesarán en el tema, en principio respaldando a Duesberg, para tomar después diversas posiciones. Kary Mullis, inventor de la PCR se sumará también a esta refriega científica que irá tomando la forma de una disidencia organizada.

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La “Guerra contra el Sida” se desata a toda marcha. La "posibilidad del contagio" ya no se circunscribe a los denominados“grupos de riesgo”: Heterosexuales, hombres, mujeres, niños, bebés, todos están en riesgo de una posible infección. El miedo se extenderá a la población general a través de la propaganda y de los medios. La epidemia puede llegar a estar a la altura de la peste bubónica u otras peores sino se controla. Estamos en el punto álgido de una campaña donde se sembraron todas las consignas que luego quedarían grabadas a fuego en el inconciente colectivo. Hay un único asesino serial y este es el virus del “VIH” . Este “nuevo virus” es terriblemente infeccioso. Las vias principales de transmisión son el sexo, la sangre, las “practicas de riesgo”. Un nuevo tabú ha sido erigido. Y lo peor, no hay nada que se pueda hacer contra este virus.

Tal fué la historia oficial, aceptada por todo el mundo, sin que se escuchara aún entre aquella marea una voz disidente.

Sin embargo hay pequeños detalles con este nuevo virus. En primer lugar no cumple los postulados de Koch. Tampoco se lo puede aislar o siquiera encontrar con la abundancia que debería tener en los pacientes con SIDA. Las estadísticas muestran por otra parte que la epidemia no se extiende exponencialmente como debiera y mucho menos entre los trabajadores de salud que serían los más propensos a accidentes de riesgo. La leyes de Farr tampoco se cumplen con esta supuesta epidemia.

Hay otro punto que generalmente suele pasarse por alto, pero que la lógica científica no puede soslayar. La explicación del origen del HIV, ¿De donde salió, como se originó? Recordemos que en su momento se lo atribuyó a una zoonosis (salto desde otra especie) del virus de la inmunodeficiencia en los simios del áfrica, que pasó luego al ser humano, y según la leyenda, probablemente a través de las “oscuras prácticas de poblaciones africanas” (vease como ejemplo el caso del Kuru en el cap III) Tal parece ser siempre la narrativa del Stablishment para intentar explicar el origen de una “nueva epidemia”. De la misma manera hoy se quiere atribuir a los murciélagos del sur de China, el origen del “Sarscov2”, - debido a las “insalubres prácticas” alimentarias en mercados de comidas de Wuhan”- pero lo curioso es que no se han hallado murciélagos resfriados con el mismo virus, como tampoco resultó haber casos de simios con SIDA terminal en las selvas del áfrica. Al parecer lo que los cientificos “descubren” o fabrican en sus laboratorios se trata de otra cosa.

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¡No estás enfermo!

A lo largo de estos años, en la disidencia, he ido conociendo personas de todo tipo. Pero algo que veo una vez tras otra son personas que les han hecho creer que están enfermas, lo han interiorizado, en muchos casos de manera inconsciente, y esa espina clavada les persigue allá donde vayan.

Estar todo el día con la etiqueta en mente, hoy me duele la cabeza, ¿será toxo? ¿O quizás citomegalovirus? Aunque ayer me notaba con cansancio y algo de fatiga, !tengo neumonía!

Es posible que alguna vez te hayas hecho preguntas como esas, mas bien, sería lo lógico ya que nos han estado toda la vida haciendo creer que cuando te etiquetan eso es lo que te esperaría de no ser por sus benditos tratamientos.

El problema no está en plantearse preguntas como esas, sino el centrar tu vida en esas preguntas. Todos nacemos y todos morimos. Enfermar también forma parte de la vida.
Recuerda, los no etiquetados ¡también enferman! Y también tienen neumonías, citomegalovirus, toxoplasmosis, etc, etc. Estas enfermedades ya existían antes de la etiqueta, ¡¿Quién lo iba a creer?!
Y… ¿Sabes por qué? Porque una etiqueta basada en unos tests que tienen una fiabilidad nula también tiene una fiabilidad nula. Y por tanto etiquetados y no etiquetados son personas por igual.
Pero esto no quita el daño que el propio peso de la etiqueta pueda hacer. Pero este daño ya no te lo está haciendo la etiqueta, sino que eres tú mismo quien te lo estás haciendo. Y ahí es donde entran en escena las preguntas del segundo párrafo.

En esta página ya se ha hablado tanto de la escasa fiabilidad de los tests que comentaba antes como del “efecto nocebo” que es el tema que aborda esta publicación. Este “nocebo” no es más que lo opuesto al conocido, “efecto placebo”. A diferencia que el “placebo”, en el cual el hecho de creer que algo nos viene bien y por ende nos acaba aportando una serie de beneficios, el “nocebo” nos puede hacer mucho mal sólo por el hecho de creernos enfermos o creer que vamos a enfermar. Un estado continuo de sensación de estar enfermo, sentimientos de culpabilidad, ira, etc, etc. Son la fuerza que alimenta al efecto “nocebo”.
Por eso es vital superar (ya ves el nombre de esta página) todo ese tipo de sentimientos y desencadenantes tan dañinos y alejarlos de nuestra vida.
Un proceso para nada sencillo, pero posible para todos, si has llegado a esta página de un modo u otro ya has dado el primer paso, una mente inquieta, que se cuestiona, crítica, es lo único que necesitas para empezar a responsabilizarte de tu cuerpo y tu mente.


Y recuerda, ¡no estás enfermo!

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Introducción:

Continuando con la publicación de "La invención del virus del Sida" en Español, presentamos este extracto del Capítulo II, donde Duesberg continúa su racconto histórico sobre las enfermedades a las que erróneamente se le atribuyeron causas infecciosas. El miedo a la infección parece ser un trauma que acompaña al ser humano desde siempre, y este factor ha sido explotado tanto por los "cazadores de virus" como por cada gran campaña que se ha lanzado en las políticas de salud de los últimos tiempos. Abundaremos en este tema en los capítulos siguientes. Pero en primer lugar, ¿Cómo se distingue una enfermedad infecciosa de una no infecciosa ? Los postulados de Koch, un standard que lejos de haber sido abolido o superado,  siguen siendo un patrón básico. Aquí su historia.

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Extracto del Capítulo II "La gran cacería de las bacterias"- Peter Duesberg

"Las sociedades preindustriales fueron marcadas por epidemias frecuentes y mortales de todas las enfermedades infecciosas concebibles, desde gripes y neumonías hasta tuberculosis y viruela. Aunque las enfermedades infecciosas eran comunes en épocas anteriores, la gente estaba desconcertada por estas extrañas condiciones que podrían pasar de un individuo a otro. Así, durante los varios siglos en el que las infecciones dominaron la mortalidad humana, mitos que van desde la posesión de espíritus malignos hasta la inhalación de miasmas se ofrecieron como explicaciones.

No fue hasta el siglo XVII que una persona usó la tecnologìa de fabricación de lentes para descubrir la existencia de microbios. Antonio van Leeuwenhoek, un conserje holandés con vocación para construir microscopios en su tiempo libre, encontró un inmenso número de pequeños organismos unicelulares, ahora conocidos como bacterias en la saliva humana. Las pequeñas criaturas existian no solo en cuerpos de humanos y animales sino incluso en el agua de ríos y lagos. El descubrimiento de Leeuwenhoek atrajo la atención de científicos establecidos en aquel momento, pero nunca supusieron que estas bacterias podían causar enfermedades y las consideraron meras curiosidades. Tampoco tenían ningún motivo para culparlas de alguna enfermedad, porque todavía no existían las reglas lógicas para probar tales ideas.

Solo dos siglos después, el descubrimiento de Leeuwenhoek dio origen a la teoría de los gérmenes para las enfermedades. Un profesor de química francés llamado Louis Pasteur fué convocado por un grupo de cerveceros locales que le pidieron que determinara por qué algunos depósitos fermentaban y otros no. Aprendió a través de sus experimentos que la levadura, un tipo de hongo microbiano, era el organismo que producía el alcohol y que las bacterias podrían tanto prevenir la fermentación, como hacer que los alimentos contaminados se descompongan.

Médicos y científicos en toda Europa pronto hicieron la conexión lógica con las enfermedades, y la hipótesis de que tales gérmenes pudieran causarlas se convirtió en un tema generalizado de discusión. Joseph Lister, por ejemplo, ganó fama como el médico que popularizó las técnicas quirúrgicas antisépticas a raìz de la creciente fama de Pasteur. E Ignaz Semmelweis de la Universidad de Viena dedujo correctamente que las manos y las ropas lavadas libres de gérmenes, eliminaban la fiebre infantil en la cama.

Aún así, nadie había demostrado que una enfermedad infecciosa particular era causada por la bacteria correspondiente. Muchos doctores destacados de hecho, se negaban a creer que la enfermedad pudiera resultar de microbios transmisibles. Aunque finalmente resultaron estar equivocados, su saludable escepticismo, sin embargo, jugó un papel científico crítico, obligando a los primeros cazadores de microbios a formular estándares objetivos para acusar o culpar de cualquier enfermedad a un germen dado. La importancia de tal prueba no se puede subestimar: Muchas enfermedades no son infecciosas, pero algunas han sido falsamente atribuidas a inofensivos microbios pasajeros a lo largo de los siglos XIX y XX.

Tales errores se pueden evitar fácilmente solo cuando los científicos aplican cuidadosamente los estándares lógicos. Para 1840, Jakob Henle, profesor de la Universidad Goettingen de Alemania, sugirió públicamente que las enfermedades infecciosas serían resultado de algún organismo vivo invisible que podía ser transmitido de persona a persona. El problema, como Henle había observado, era que para demostrar que el "contagio" causaba la enfermedad, este organismo tendría que ser aislado y cultivado fuera del cuerpo humano.

En la Universidad de Praga, otro profesor de alemán llamado Edwin Klebs llevó este razonamiento un paso más allá durante la década de 1870. No solo se debía extraer y cultivar el microbio fuera del cuerpo enfermo, sino que debería ser capaz de causar la misma enfermedad cuando se inyecta en otro animal. Para muchos médicos europeos, esta propuesta ciertamente tenía sentido lógico. Pero sin ningún ejemplo probado por algun experimento, la mayoría de los médicos prefirieron suspender su juicio sobre la teoría de los gérmenes.

En este punto, un médico alemán llamado Robert Koch, entró en la refriega. Fundó su investigación sobre los resultados de Casimir Joseph Davaine de Francia, que había demostrado que la sangre de las vacas con ántrax podía transferir la enfermedad a otras vacas si eran inyectadas con la misma sangre.

Al estudiar la cepa de bacteria que se encuentra más fácilmente en el ganado con ántrax, Koch quería probar la tesis de que los microbios pueden propagar enfermedades. Por lo tanto, se vio obligado a encontrar alguna forma de cultivarlos bajo su microscopio. Desarrolló así un método de crecimiento de bacterias en el líquido ocular de ganado sacrificado y rápidamente demostró su punto.

Koch inoculó ratones con estos cultivos bacterianos y descubrió que enfermaban mientras sus cuerpos se llenaban de bacterias mortales. Habiendo planeado inicialmente estudiar las bacterias simplemente por su propia naturaleza, Koch en cambio publicó un artículo en 1876 anunciando audazmente que había demostrado que un bacilo era la causa del ántrax. Koch se convirtió así en la primera persona en cumplir los criterios de Edwin Klebs. Las bacterias del ántrax eran grandes, fáciles de aislar, y generalmente causaban enfermedades en animales en lugar de los humanos. Entonces su creciente interés siguió en el campo de la enfermedad humana y comenzó su trabajo con el estudio de las infecciones en heridas abiertas. Observando muestras de varios animales y personas, informó que apenas se podían encontrar bacterias en organismos sanos, mientras èstos abundaban en la sangre de los animales enfermos. Los resultados de Koch lo llevaron a agregar ahora una tercera condición clave a los otros puntos propuestos por Klebs:

“Para probar que las bacterias son la causa de las enfermedades infecciosas, sería absolutamente necesario demostrar que las bacterias esten presentes sin excepción y que su número y distribución sean tales que los síntomas de la enfermedad se expliquen completamente” [cursiva en el original].

En otras palabras, un microbio no puede ser comprobado científicamente como el culpable de causar una enfermedad, a menos que cada individuo enfermo tenga grandes cantidades de ese germen creciendo en los tejidos dañados de su cuerpo. Una sola excepción a esa regla sería suficiente para proclamar al microbio inocente de crear tal enfermedad.

Un problema importante con el cumplimiento de tales estándares de prueba radica en la dificultad de cultivar preparados puros de cualquier especie de bacteria. En el libro de Koch de 1878 sobre sus experimentos de infección en heridas, se describen sus intentos de purificar los cultivos para que otras bacterias contaminantes no fueran culpadas de causar la enfermedad. Recién en 1881 Koch finalmente publicó un artículo describiendo una nueva técnica para el cultivo puro de bacterias. El método utilizaba un plato, que luego mejoró y nombró “placa de Petri”, en honor a su asistente, que permitía a los científicos separar o "clonar" bacterias individuales fácilmente haciendolas crecer aparte unas de otras. Finalmente, las herramientas de la caza de microbios, tanto experimentales como lógicas, estaban en su lugar.

Sin embargo, el atractivo de encontrar microbios individuales en un paciente con el nuevo método de Koch resultó ser una bendición mixta. Muchos de sus seguidores triunfalmente afirmaron como bacterianas muchas enfermedades que no lo eran – e incluso algunas no eran infecciosas - sin nunca verificar el título o la cantidad de bacterias en estas enfermedades. Muchos de estos supuestos patógenos microbianos luego demostraron ser inofensivos - parásitos normales tanto de personas sanas o enfermas – al someterse a los postulados de Koch para distinguir microbios inofensivos de patógenos. El problema de confundir microbios inofensivos con patógenos alcanzó proporciones epidémicas en la historia reciente, ya que las técnicas moleculares hipersensibles que se han inventado, permiten la detección de virus y microbios latentes, muertos e incluso defectuosos que han sido catalogados como culpables. (Ver capítulo 6.)

Koch centró su atención en la tuberculosis, el principal asesino infeccioso de humanos en aquel momento. En unos meses, consiguiò aislar y cultivar un bacilo de los pacientes con tuberculosis. De acuerdo con su investigación :

“En todos los tejidos en los que el proceso de tuberculosis hubiera sido recientemente desarrollado y estuviera progresando más rápidamente, estos bacilos deben ser encontrados en grandes cantidades ... Tan pronto como el pico de la erupción del tubérculo haya pasado, los bacilos se vuelven más raros.”

Habiendo cumplido las dos primeras condiciones de prueba, pasó a mostrar que los conejillos de indias inyectados con bacterias purificadas se enfermaban de tuberculosis. Cuando completó la prueba, publicó su histórico artículo de 1882 donde describe los experimentos.

En 1884, Koch escribió su artículo clave sobre tuberculosis, en el que expuso los tres criterios para probar que un microbio es culpable de causar una enfermedad especifica:

 - Primero, el mismo germen debe encontrarse creciendo abundantemente en cada tejido enfermo de cada paciente.
 - Segundo, el germen debe aislarse y cultivarse en el laboratorio.
 - Tercero, el germen purificado debe causar la enfermedad nuevamente en otro anfitrión.

Estas tres reglas juntas se conocen como los postulados de Koch

La fama siguió rápidamente el trabajo de Koch, todos los científicos y médicos se subieron a su carro. Durante las próximas dos décadas, se encontraron varias nuevas bacterias y se demostró su culpabilidad de inducir más de una docena de enfermedades importantes, incluyendo difteria, tétanos, intoxicación alimentaria, algunos tipos de neumonía y sífilis. Pero en la prisa y popularidad de esta nueva caza de microbios, el descuido científico llevó a muchos investigadores a culpar prematuramente a bacterias recién descubiertas, que no satisfacían estos postulados ahora universalmente aceptados.

Incluso el propio Koch era parcialmente culpable de esto, porque él también mantenía una ambición demasiado entusiasta en encontrar bacterias para casi todas las enfermedades. En su estudio del cólera, por ejemplo, aisló la bacteria correcta, pero no pudo encontrar un animal que se enfermara cuando se le inyectaba el microbio. Sin embargo, lo declaró la causa del cólera utilizando correlaciones estadísticas, en lugar de probar con otras especies animales para cumplir con el tercer postulado.

Incapaz de distinguir en ese entonces un animal que estaba vacunado por infección natural , de uno que era susceptible de infectarse, Koch pudo haber testeado su bacteria del cólera en animales inmunes. En este momento, los cazadores de microbios apenas empezaban a entender cómo funcionaba la vacunación.

Ya que la inmunología estaba en su infancia, Koch nunca usó la vacuna artificial como un medio inverso para realizar su prueba (por ejemplo, renderizando un animal resistente a un microbio por vacunación). Resulta que los científicos desde entonces han producido cólera en conejos, perros y conejillos de india, mientras estos animales fueran no inmunizados. Mientras que Koch tuvo suerte en sus primeros logros tanto él como otros pronto cometieron numerosos errores al acusar o identificar bacterias que causaban enfermedades.

Sin embargo los éxitos condujeron a una variedad de avances y desarrollos tecnológicos en medicina, incluidos el descubrimiento de los antibióticos para matar bacterias, el desarrollo de nuevas vacunas contra varios microbios, y un mayor énfasis en la higiene. Los gobiernos comenzaron a aplicar medidas de saneamiento público y vacunación, - principalmente después del nombramiento de Koch en la Oficina Imperial de Políticas de Salud de Alemania -, que pronto se extendieron por todo el mundo industrializado. La nutrición y el nivel de vida también mejoraron entre las naciones industriales durante el mismo período de tiempo. El hecho es que mientras existen aún controversias sobre la importancia de cada condición para detener epidemias particulares, las epidemias como tales han desaparecido en gran medida, y la intervención médica contra los microbios es ampliamente reconocida por esto. De hecho, ningún otro descubrimiento médico ha tenido o logrado tanta aclamación históricamente.

Naturalmente, entonces, los científicos han mantenido un ojo ambicioso en hallar nuevos microbios, con la esperanza de encontrar las causas de enfermedades inexplicables, lo cual es a menudo, el boleto a la fama y la fortuna. Pero cuando los estándares científicos como los postulados de Koch son dejados de lado en la carrera por el reconocimiento, los desastres médicos generalmente alcanzan un alto impacto.

Humanos y animales, ya sean sanos o enfermos, son anfitriones de varios cientos de microbios, la gran mayoría de los cuales no causan daño alguno. Algunos incluso pueden ser beneficiosos, como la E. Coli y otras bacterias que pueblan los intestinos y ayudan a la digestión. Pero sin utilizar el rigor del método científico, un investigador puede, como veremos a continuaciòn, aislar fácilmente cualquiera de estos microbios inofensivos y culparlo erròneamente de una enfermedad, incluso si la enfermedad no es infecciosa".

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